El pueblo cada día está más bonito. ¡Y qué emoción cuando uno abre la página simplemente para ver qué hay de nuevo y se encuentra con la casa de la madre! Y la fachada de Tolín, que en agosto pasado la dejé en plena obra. Eso sí, sin nieve, que buenos calores hacía entonces. Cuántos recuerdos... Esa calle que llamábamos "la plaza" y donde jugábamos los chavales; el arroyo que después se entubó; las vueltas que dábamos en bicicleta y esa pequeña cuesta que subíamos a toda marcha. Y los vecinos de ... (ver texto completo)