La ciencia, como la vida, el presente y tantas cosas más, son solamente como un fugaz destello en el inmenso
espejo que agita el azar.
Todos miramos en él, y lo que en él vislumbramos, verdad absoluta creemos.
De vez en vez, alguien se queda observando y recordando cosas que en él se reflejaron ayer.
Ojalá pronto sean muchos los que descubran como cambia todo según en él incida la luz.
El sol lleva ya un tiempo dedicado a secar lágrimas.
En la oscuridad de la
noche que extiende el cabrón del
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