Surcó la sombra del águila las praderas del puerto y se estremecierón las yeguas que abrevaban en los derrames del manantial. Un sol teñido apuraba el mediodía con esos resplandores que vaticinan el tránsito de la estación: la mano del estío rozando la mano del otoño. Se había esparcido la manada por el campar, como disuelta en el sosiego de su libertad silvestre.
Guarecidos en una peña de la ladera, atentos a la estampa de cada ejemplar, subyugados por las bellas figuras rojizas y trigueñas de ... (ver texto completo)
Guarecidos en una peña de la ladera, atentos a la estampa de cada ejemplar, subyugados por las bellas figuras rojizas y trigueñas de ... (ver texto completo)