Si todo este recorrido fuera poco podría incluirse la historia del primer peregrino de que se tiene noticia, Marcelo Fraga Iribarne hermanísimo del ministro Fraga que seguía el camino viejo a caballo a finales del siglo pasado, que hace años conté en El Camino Omañés y a la que mi primo Jose puede añadir la anécdota del encontronazo que tuvo su padre con don Marcelo, hombre airado que no dudó en tirar de pistola para que fueran atendidas sus impertinentes exigencias, y visitar el salón de mis tías ... (ver texto completo)
Los peregrinos llegados a El Castillo podrían comenzar visitando el castillo de Benal explicándoles la leyenda de la tinaja con monedas de oro de los moros y se podría cobrar algo a los peregrinos que quisieran hacer una incursión en las murallas, armados de una hoz para abrirse camino entre las zarzas, a la búsqueda de la tinaja; visita a la Ermita del Cristo con meritorias tallas de los siglos XIII y XV y su colección de antiguos exvotos con los que los fieles solicitaban el milagro sanador; visita ... (ver texto completo)
En varios documentos de Internet se habla de un “documento de Leodegundia” que dice, “Y después de pasar por Guisatecha y de rezar en la ermita de Sta Colomba y junto a Benal, que son de D. Guisvado, descansamos en el monasterio de Vegarienza”. Juntando las abundantes piedras, que parecen sugerir pertenecieron a edificaciones distintas a una casa campesina, con estas desinteresadas referencias y a la espera de posteriores confirmaciones, podría empezarse a considerar que en Vegarienza hubo algún ... (ver texto completo)
También hay quien decía que entre la casa-abadía y la iglesia había un túnel secreto. No se si era el interés por mantener en secreto la entrada subterránea a la iglesia, lo que movía a don Abundio el cura a alejar de las obras de reconstrucción de la iglesia a todo curioso y a espantar a los chavales tan pronto aparecían por allí. Baldomino recuerda que don Abundio, que no le quiso bautizar como Baldomino argumentando que el nombre no estaba en el santoral y finalmente obligó a ponerle Baldomino ... (ver texto completo)
Arco de casa Santos en Vegarienza

Aparte de los cuentos del lobo y la raposina o las historias del sacauntos y el tío del saco con que los mayores nos metían el miedo en el cuerpo en Sosas del Cumbral y Vegarienza, la única historia realmente fantástica que escuché siendo mozalbete en Omaña se refería a los moros que se decía habían señoreado el castillo, casi en ruina total, de El Castillo de Omaña y que ahora es territorio de zarzas y únicamente habitado por tres o cuatro parejas de cigüeñas, ... (ver texto completo)
A su marcha ocuparon su tarea de pastoreo las hermanas que le seguían, Estela, Inés y Anita, que fueron compañeras de largas tardes cuidando que las vacas no se fueran de las llamas de Castriello, con tiempo infinito para hablar, contar mentiras, leer lo que encontrábamos en las casas y en la parroquia, disfrutar del arriesgado deporte de despendolarse cuesta abajo entre gatiñas (planta con duras espinas que crecía en las camperas) montados en una tabla repleta de gente, y donde también había lugar ... (ver texto completo)
Estuve varios días rumiando lo que Manolo me había dicho sobre el grosor de los zurullos, intentando disipar unas dudas más que razonables pues yo pensaba que tendría que ver más con el tamaño de la persona obrante que con el género de la misma. Yo razonaba que si los gordos tenían las manos más grandes y los culos inmensos, los ojetes también deberían ser mayores, y a mayor diámetro debían corresponder chorizos más gordos. Aunque a mí no se me ocultaba algunas diferencias obvias entre hombres y mujeres, me decía que si las mujeres no tenían las narices más grandes que los hombres, ¿por qué los ojos del culo iban a ser una excepción?. Fue un tema que me preocupó durante bastante tiempo ya que no sabía como salir de dudas y, además, me reprochaba dudar de lo dicho por Manolo.

En un pueblo de gente tan atareada no abundaban los gordos. Los dos únicos gordos del pueblo eran doña Ángeles y Manolón que vivían en frente de nuestra casa al otro lado de la carretera juntamente con su hermana Nela. Yo no había visto a Manolón nunca rondar por El Salgueral, que era donde los de aquel barrio solíamos tener nuestro rincón para hacer de vientre. Doña Ángeles no salía nunca de casa por lo que llegué a la conclusión de que todos los habitantes de la casa hacían sus necesidades siempre en casa. Era una época en la que las mesillas de noche tenían como finalidad principal alojar el orinal o bacinilla, que se volcaba en un cubo de porcelana con tapa que todos los días Nela portaba hasta el río, al pie de nuestra huerta, para vaciar la cosecha diaria de pises y cacas. Yo entonces ya empezaba a saber de quebrados y un día me puse a elucubrar con lápiz y papel como averiguar si la teoría cierta era la del primo Manolo o la mía. Si la teoría de Manolo era cierta, en el cubo de Nela debía haber dos tercios de zurullos gordos correspondientes a las dos mujeres de la casa, Nela y doña Ángeles. Claro que si yo tenía razón, los dos tercios de chorizos gruesos podían corresponder a Manolón y doña Ángeles que eran gordos. Y también podría ser que los tres tercios fueran gruesos, dos tercios por mujeres y el otro por gordo, con lo que las dos teorías serían igualmente ciertas. Desanimado por unos resultados teóricos tan confusos decidí hacer una observación directa por si me aclaraba un poco las cosas, porque perfectamente me podría encontrar solo con chorizos más bien delgados con lo que ninguna de las teorías sería cierta. Al día siguiente me aposté al lado de los salgueros del final de la huerta y esperé impaciente a que llegara Nela para ver sin ser visto. Llegó puntual, se puso en cuclillas y vació en el río el contenido del cubo en el que no pude distinguir piezas enteras que me sacaran de dudas pues, con el bamboleo que imprimían sus enormes caderas al cubo y lo desigual del cauce pedregoso y seco del río Baltaín por donde transitaba, todo era una mezcolanza de orines y zurullos desmembrados que rápidamente fueron arrastrados por el agua y no pude llegar a conclusiones válidas. Mientras Nela arrancaba un terrón arenoso de la orilla para fregotear el interior del cubo me volví en silencio hacía la casa, intentando fijar en mi memoria de forma indeleble que jamás debía de darle a Nela la mano que empleaba a diario en aquellos menesteres. Ante la falta de pruebas concluyentes, decidí dar por buena la teoría de mi primo Manolo e incorporar a mi acervo aquel conocimiento que me permitía con un simple vistazo saber si el autor de una defecación había sido hombre o mujer. Con conocimientos como este se va uno preparando para bandearse en la vida.

Siguiendo el ejemplo de alguno de sus hermanos mayores, con catorce años se fue a Barcelona a ganarse la vida. Da miedo pensar en un chico de catorce años, que probablemente no había salido nunca de Omaña, ir a la ventura en busca de trabajo con la convicción de que las cosas le irían mejor que siguiendo la rutina de siglos como campesino omañés. No recuerdo haber comentado con él si se habían cumplido sus expectativas. Yo me quedé sin mentor que me guiase en los conocimientos precisos para estar a la altura de los lugareños y en los secretos de la vida que empiezan a desasosegarnos a edad temprana. A partir de entonces Manolo volvía por Vega de forma fugaz y de tarde en tarde, ocasiones en las que yo me ponía como antaño en la posición de primo pequeño, aunque con algo más de fuerza física y experimentado. Recuerdo que en una de estas ocasiones le acompañé hasta Aguasmestas en bicicleta, no se si para ver las truchas del pozo del comienzo de la Fontanina o para qué. A la vuelta íbamos en fila por la orillita de la carretera donde había menos piedras sueltas, Manolo delante como correspondía a su grado. En un descuido mío, rocé con mi rueda delantera la suya de atrás y los dos nos fuimos al suelo. Yo no recuerdo haberme hecho casi nada, pero cuando Manolo tuvo que regresar a Barcelona aún no se le habían caído las postillas de las heridas que se hizo en las manos. Creo que no le volví a ver más por Vega, aunque confío que no tuviera nada que ver con el incidente ciclista. ... (ver texto completo)
Me dejaba acompañarle al río a echar el naso, que él mismo había construido con malla de alambre y un par de aros de palero, en los ribazos del Pradico, sujeto con una cuerda para poder sacarlo sin meterse en el agua. Siempre me advertía que no me acercase por allí para que las truchas no se espantasen, cosa que yo prometía solemnemente cumplir aún sabiendo que sería incapaz. Cada poco me acercaba con cuidado y atisbaba por si ya había truchas en el naso y tenía que aguantarme las ganas de ir a decírselo ... (ver texto completo)
Coincidíamos como pastores de nuestras respectivas vacas en las llamas de Castriello con largas horas para el compadreo y compartir peripecias. Manolo me enseñó a afilar la navaja y el machado en una piedra asperón; a buscar las mejores varas de fresno y cómo calentarlas en la hoguera para que domasen bien a la hora de hacer una cachaba; a asar patatas allá por el otoño; a hacer chiflos y berrones con la monda del palero; a saber cuando era la hora de volver con las vacas para casa según la longitud ... (ver texto completo)
Manolo González

A estas alturas pocos recordarán que al lado de la casa de mis abuelos en Vegarienza estaba el mayor conjunto de casas tipicamente omañesas del pueblo, aún techadas con paja, pues la mayor parte del resto de tejados habían ido sustituyéndose por teja o losa seguramente a golpe de incendio. Enfrente, al otro lado de la carretera, estaba el pajar de Urbano, cuya parte baja servía de corte de las ovejas y de tiempo en tiempo veíamos como un techador reponía la paja en las partes más ... (ver texto completo)
30/08/2015

La localidad de Villar de Omaña ha alcanzado un protagonismo a nivel nacional que seguro que ninguno de sus habitantes esperaba. En el medio de este pueblo existe una fuente que los chavales del pueblo utilizan para bañarse en verano. Y alguien empezó la difusión de la imagen de la presunta piscina porque esta fuente es, como suele ser habitual, el punto central de una rotonda que dirige el tráfico hacia las distintas calles de la localidad.

Al alcalde de Riello, Manuel Rodríguez, ... (ver texto completo)
Omaña marida hoy el jazz y el flamenco con la gastronomía jamaicama

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dl | león 26/09/2015

La casona de Lazao, en plena comarca omañesa, acoge hoy la segunda edición del Melting Pot, un original cóctel en el que diferentes estilos musicales, una cuidada gastronomía —tanto local como exótica— y la divulgación de los valores medioambientales de la zona son sus principales ingredientes.

El evento comenzará a las 12.00 horas con un paseo didáctico por los bellos alrededores de la localidad ... (ver texto completo)
¿Que tal os ha ido el verano?
A ver si poco a poco voy subiendo alguna foto que hice en Agosto. Abrazos chillaos
Feliz cumpleaños Marilin Besossssssssssssssssss
Besines tesoro, muchísimas gracias Victoria.
Feliz cumpleaños Marilin Besossssssssssssssssss