Cuando suba al
cielo, -espero que sea tarde y que el señor Pedro me permita entrar- supongo que encontraré respuesta para muchas preguntas que mé hago en la Tierra.
Como mortal y pecador que soy, me imagino a Dios nuestro señor como una figura decorativa, con
cataratas muy avanzadas y que sufre una grave sordera, de otra forma no se puede explicar que permita tantos desmanes.
Sospecho que los encargados de repartir privilegios y prebendas entre sus
amigos, allegados, parientes y correligionarios
... (ver texto completo)