Un rato más tarde en
verano el
camino es un bullicio de gente, unos que suben y otros que bajan, cada cual a sus asuntos: el
paseo del perro, el riego del prado, la leña, las escobas, las
yeguas, las patatas con escarabajos, los quehaceres. Los saludos se hacen más apresurados, las conversaciones más cortas. A la gente del
pueblo se le han unido veraneantes de
Lario o de otros lugares que descubren maravillados por primera vez el encanto de los
valles altos. Mateo que salió al rayar el alba regresa
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