He vuelto a ojear fotografías de la Señorial Villa de Guardo, donde viví algún tiempo, y estudie en el Colegio Santiago Apóstol, y da verdadera pena recordar el buen compañerismo que había, por parte de alumnos, profesores y alumnas, y el el buen ambiente y camaradería entre chicos, chicas y gentes en general, donde imperaba la sana alegría, la educación y los buenos modales, ahora pasados a segundo plano, por las envidias, el acoso escolar a alumnos y profesores, y la mala o nula educación por parte ... (ver texto completo)