De pequeño veraneaba cada año en Murias... Que recuerdos estas fotos!
Y eso que no lo habéis visto en época de nevada, todo blanco, es un espectáculo.
Que precioso el trabajo del herraje del picaporte y que bueno que lo conservan!
Desde Sevilla.enhorabuena, un pueblo muy bonito , se come bien el maragato y su gente muy buena.nos veremos a final de febrero , si el tiempo lo permite.
Un saludo.
En esta casa se come el mejor cocido maragato recuerdos del que escribe.
Yo tambien voy los veranos y testifico que este pueblo es precioso vivo en cataluña.
Estupendo album de fotos. Gracias por tener tantas fotos de Oteruelo. Pueblo donde nacio mi padre y me hizo que.
Hola Maria Aurora, soy Amelia (la hija de tus padrinos).

Un saludo para todos.

Amelia y familia.
Que rincón más hermoso de Castrillo de los Polvazares. Ojala todos los pueblos estuvieran tan bien conservados como este.
Es la calle principal de Castrillo de los Polvazares. Da gusto pasear lor este pueblo, es como retroceder 400 años en el tiempo. Aunque lo que más me gusta es su magnífico estado de conservación. Felicidades a todos lo que lo cuidais, habeis forjado un tesoro.
Conservar esta casa por muchos años, ya que teneis un tesoro.
Este fin de semana he ido a Castrillo de los Polvazares, y he de decir que lo considero uno de los pueblos mas bonitos de toda España. Gracias a todos los que allí vivis por conservarlo en ese magnifico estado. Da gusto pasear por sus calles y comer en sus típicos restaurantes.
Hace varios años visité Val de San Lorenzo, donde nació mi padre y me impresionó el cambio en la plaza con sus nuevas construcciones (veredas etc).
Me gustaria saber sobre las familias fundantes de este pueblo. Mi nombre es Ruben Navedo y mi correo es "hostal@uolsinectis.com.ar"
Muchas gracias.
No me gusta nada me parece wue no tiene nada de original.
En el mes de mayo de 2005 estuve de paso en Castrillo de Polvazares. Era un sábado, a la hora de la comida, y tuve que esperar cerca de dos horas para tomar mesa en el restaurante de Cuca la Vaina. Mereció la pena la espera. Fue una de esas diez comidas que no se olvidan en la vida. Seguí camino en dirección a Molinaseca y me detuve en el alto de Foncebadón. ¡Otra pasada! Allí, en una cruz inmensa rodeada de piedras, los que pasan van dejando su nombre escritos en peñascos de todos los tamaños. Hice ... (ver texto completo)