Toma consejo con el vino, pero decide después con el agua.
Para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero.
Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo lo contempla.
No le tengo miedo a la muerte, es sólo que no quiero estar ahí cuando me suceda.
Las opiniones son como los culos. Cada uno tiene el suyo.
Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.
Mis padres no solían pegarme; lo hicieron sólo una vez: empezaron en Febrero de 1940 y terminaron en Mayo del 43.
El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones económicas.
La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad.
Todos los hombres son mortales. Sócrates era mortal. Por lo tanto, todos los hombres son Sócrates. Lo que significa que todos los hombres son homosexuales.
Mi cerebro es mi segundo órgano favorito.
¿Es sucio el sexo? Únicamente si se hace bien.
El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.
Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.