Lejos quedan ya aquellos veranos de la infancia donde disfrutamos de tu encanto.
El perfume estival que nos escondía la crudeza de tus largos y fríos inviernos.
El olor a hierba recién segada, de la leche recién ordeñada, o la mezcla de rancio y manzana marchita en aquella casa...
El sonido del viento acariciando la alameda, las campanadas, el murmullo del Cea, los grillos, el chirriar de las ruedas de los carros, ...
Los largos paseos en bici, los amiguillos de verano, aquel molino abandonado, ... (ver texto completo)
El perfume estival que nos escondía la crudeza de tus largos y fríos inviernos.
El olor a hierba recién segada, de la leche recién ordeñada, o la mezcla de rancio y manzana marchita en aquella casa...
El sonido del viento acariciando la alameda, las campanadas, el murmullo del Cea, los grillos, el chirriar de las ruedas de los carros, ...
Los largos paseos en bici, los amiguillos de verano, aquel molino abandonado, ... (ver texto completo)