Mis hijos eran todos creyentes, pero al juntarse con parejas, ya no van a misa, y yo lo siento mucho ¡pero la vida es asi! la cosa ser buenas personas, un besin
Creo que es lo más difícil, la coherencia de vida. Además como creyentes sabemos bien que el "Espíritu Santo sopla donde quiere" y lo cierto es que sembraste en tus hijos la semilla de la fe. Ya producirá frutos. Cuando los hijos crecen rezamos más por ellos porque la vida es complicada y hay que seguir los pasos de Jesús siempre...