Querido Tirso: Infinitas gracias por el interés que te tomas por el Castillo de los Omañeses. No esperaba menos de tí. No podemos permitir que se venga abajo esta Joya de la Corona. Hemos de esforzarnos en poner todos los medios necesarios para la restauración, uso y disfrute de lo que con tantísimo esfuerzo, penalidades, sufrimiento y sacrificio, edificaron nuestros bravos antepasados, bajo la dura bara del déspota Conde de Luna. Que pases una noche inmensamente feliz y recibe un fuertísimo abrazo ... (ver texto completo)
Igualmente para ti y para todos los vecinos de esa ilustre venta.