Usar sitios recónditos para leer a escondidas, a veces llevaba aparejado algún hallazgo que irremediablemente conducía al fisgoneo o provocaba enterarse de cosas que hablaban otros, no conscientes de mi presencia. Leyendo subido en el peral mientras transcurría debajo la tertulia familiar, no me dejaba otra opción que enterarme de lo que se hablaba unos metros debajo de mí, aunque no recuerdo haber conocido ningún secreto familiar pues en mi familia todos eran muy discretos y si había habido alguna ... (ver texto completo)