Recorriendo aquella casona desvencijada y misteriosa (estaba en mi salsa), no se me olvida que llegué a la cocina y encontré cómo un recordatorio de Primera Comunión, con el apellido Caruezo.
Era un rapaz muy inquieto, sentía interés por todo y me encantaba husmear ó "meter las narices", donde nadie me mandaba.
Pepe "El Porto"se llamaba José María Martínez Rabanal. Era hijo de un portugués (muy atractivo, según contaba tu tía Pilar) que apareció por
Guisatecha, trabajando en la construcción de la
carretera y enamorándose de una guapa y lucida Omañesa, llamada Luzdivina.
De aquella unión, nació una de las mejores personas con las que me he topado en la vida. A Marilín le mandé una
foto de este gran hombre, excelente y magnífico pescador y maestro de la inmensa mayoría de los aficcionados a la caña de nuestra
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