Pero el niño, ¡que solo dormia!
¡Me daba una lástima
recordar que en los
campos desiertos
tan solo pasaba
las
noches de junio
rutilantes, medrosas, calladas,
y las húmedas noches de octubre,
cuando el aire menea las ramas,
y las noches del turbio febrero,
tan negras, tan bravas,
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