Arroja tantos garbanzos como verrugas tengas a un
pozo, por el que no deberás a volver a pasar jamás en la vida. Las verrugas desaparecen, dicen.
Entierra tantos garbanzos como verrugas tengas y orinas encima. No debes volver a pasar por allí nunca jamás. Las verrugas desaparecen, dicen.
Lía un trozo de tocino en un trozo de tela y ponlo bajo una
piedra, por donde no volverás a pasar nunca. A medida que se va secando el tocino, también se van secando las verrugas.
En el momento de abandonar
... (ver texto completo)