El calor que desprende cada alma escondida en su cuerpo, se convierte en una nube de blanca voluntad, cada vez que las palabras escapan de unos labios ardientes de pasión, aunque tal vez ni siquiera lo recuerden, y si es así, tal vez va siendo hora de que empieces a recordar…
Hace frío, mucho frío, y la niebla matutina cubre las calles y sus gentes, los valles y las casas que anuncian pueblos, donde alguna solitaria chimenea echa humo como estandarte de la civilización que todavía calienta su vida junto a ella.
Hace frío, y amanece un nuevo día cubierto de suave claridad, la que pronostica horas cargadas de más frío, de ese frío querido que has hecho parte de ti, como las montañas, como los ríos, como las hojas cubiertas de escarcha, de pequeñas gotas de rocío convertidas en cristales, en perlas blancas con las que la Madre Naturaleza adorna sus curvas, como si deseara seducir al secreto objeto de sus deseos.
Hace frío… y el hielo se desparrama en el paisaje, y pende de las cornisas, de los tejados, se cuela entre las ramas y adorna la silueta multiforme de una vida que cambia con cada estación, como tú, como yo, como todo…
Hace frío fuera porque el calor corre por las venas, por dentro de ti, y te recuerda que sigues vivo…
Mientras puedas sentir el frío y descubrir su belleza en la abrupta agresividad de su ser, estarás vivo…
Vivo como los hayedos y robledales, como los rosales que duermen a la espera de una nueva primavera, como las vacas que aguantan valientemente sus embestidas más atrevidas…
Vivo y fuerte como un león, salvaje y tranquilo como León.
Hace frío, mucho frío, y la niebla matutina cubre las calles y sus gentes, los valles y las casas que anuncian pueblos, donde alguna solitaria chimenea echa humo como estandarte de la civilización que todavía calienta su vida junto a ella.
Hace frío, y amanece un nuevo día cubierto de suave claridad, la que pronostica horas cargadas de más frío, de ese frío querido que has hecho parte de ti, como las montañas, como los ríos, como las hojas cubiertas de escarcha, de pequeñas gotas de rocío convertidas en cristales, en perlas blancas con las que la Madre Naturaleza adorna sus curvas, como si deseara seducir al secreto objeto de sus deseos.
Hace frío… y el hielo se desparrama en el paisaje, y pende de las cornisas, de los tejados, se cuela entre las ramas y adorna la silueta multiforme de una vida que cambia con cada estación, como tú, como yo, como todo…
Hace frío fuera porque el calor corre por las venas, por dentro de ti, y te recuerda que sigues vivo…
Mientras puedas sentir el frío y descubrir su belleza en la abrupta agresividad de su ser, estarás vivo…
Vivo como los hayedos y robledales, como los rosales que duermen a la espera de una nueva primavera, como las vacas que aguantan valientemente sus embestidas más atrevidas…
Vivo y fuerte como un león, salvaje y tranquilo como León.