Cuando sopla el Norte duro
y arde en el hogar el fuego,
y ellos pasan por mi
puerta
flacos, desnudos y hambrientos.
El frío hiela mi espíritu
como debe helar su cuerpo,
y mi corazón se queda
al verles ir sin consuelo,
cual ellos, opreso y triste
desconsolado cual ellos.
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