En Folloso, mientras hubiese sol, las sombras nos marcaban las horas con suficiente exactitud. Recuerdo el reloj, enorme, gigantesco, de péndulo que había en la cocina de Isabel. Sus campanadas rompían la monotonía del silencio natural que se escuchaba en aquel medio ecológico en el que se marcaban las estaciones y se diferenciaban unas de otras con sus características que yo percibía con todos los sentidos de mi cuerpo. También veo con claridad meridiana el reloj de bolsillo de Teófilo que guardaba ... (ver texto completo)
Amigo Peña:
Me asombra con qye exactitud describes el reloj de teófilo.
Lo compró el año 1.917 para ir a Asturias a dar clases (sin tener otros estudios que los adquiridos en la escuela de Rosales). Al Fallecer él, por deseo unánime de todos los hijos, su reloj pasó a manos de Antonio que era el mayor de los cinco hermanos. Supongo que lo tendrán en la Magdalena.
Solamente tubo que cambiarle una vez la cuerda y limpiarlo por dentro un par de veces, trabajo que realizó diligentemente Ernesto, ... (ver texto completo)
Me asombra con qye exactitud describes el reloj de teófilo.
Lo compró el año 1.917 para ir a Asturias a dar clases (sin tener otros estudios que los adquiridos en la escuela de Rosales). Al Fallecer él, por deseo unánime de todos los hijos, su reloj pasó a manos de Antonio que era el mayor de los cinco hermanos. Supongo que lo tendrán en la Magdalena.
Solamente tubo que cambiarle una vez la cuerda y limpiarlo por dentro un par de veces, trabajo que realizó diligentemente Ernesto, ... (ver texto completo)