Todos los relatos son deliciosos para poder contarlos así hay que vivirlos...... Este me ha llevado a algo parecido que yo viví al oscurecer entre grandes árboles y con ese silencio, que solo rompian los pájaros, el viento. y que alguna cencerra te sacaba de él y volvías a la realidad, a buen paso para salir de allí...... Recuerdas muchas palabras que están casi olvidadas. Gracias por compartir tu buen hacer.
Hola Candileja,
Es que algunos lugares de nuestra orografía montañesa eran tan solitarios, y tan sombríos, y tan poco pisados que imponían. Además, seguro que las fuerzas telúricas también jugaban su papel y la alerta hacía apretar el paso y hasta que no te reencontrabas con lo reconocible, la cencerra, el zumbo o el ladrido del perro, no aflojabas y la respiración, entonces, volvía a ritmos de normalidad y el corazón tomaba sosiego y dejaba de estar oprimido en el pecho y el vello dejaba la rigidez y la calma volvía a reinar y entonces podíamos, otra vez, respirar profundamente. Es nuestra tierra y sus silentes rincones que nos atraparon en años de niñez.
Un abrazo. ... (ver texto completo)
Es que algunos lugares de nuestra orografía montañesa eran tan solitarios, y tan sombríos, y tan poco pisados que imponían. Además, seguro que las fuerzas telúricas también jugaban su papel y la alerta hacía apretar el paso y hasta que no te reencontrabas con lo reconocible, la cencerra, el zumbo o el ladrido del perro, no aflojabas y la respiración, entonces, volvía a ritmos de normalidad y el corazón tomaba sosiego y dejaba de estar oprimido en el pecho y el vello dejaba la rigidez y la calma volvía a reinar y entonces podíamos, otra vez, respirar profundamente. Es nuestra tierra y sus silentes rincones que nos atraparon en años de niñez.
Un abrazo. ... (ver texto completo)