«Ahora tenemos dos puentes», comenta Ubaldo Mallo, de Barrio. A sus 88 años recuerda perfectamente el día en que todos los pueblos del valle bajaron a Aguasmestas a recibir el féretro de Segundo García, «el que movió la cosa para hacer el puente». «Venía en una carroza con flores. Lo envenenaron en un café y lo trajeron a enterrar a Vegapujín, su pueblo», recuerda.
Nunca se supo a ciencia cierta la causa de la muerte, pero en la memoria popular de Omaña pervive la versión del supuesto envenenamiento ... (ver texto completo)
Nunca se supo a ciencia cierta la causa de la muerte, pero en la memoria popular de Omaña pervive la versión del supuesto envenenamiento ... (ver texto completo)