mujeres y así generaciones y generaciones.
Las que yo conocí, fueron algunas veces solteras, viejas mujeres solteras, vestidas de
colores pardos que fueron negros, con alguna falta grave colgada en sus espaldas, real o imaginada, y dispersada por bocas que debieron estarse calladas.
¡Oh, cuantas bocas deberían estar permanentemente cerradas!
Otras eran viudas, estas siempre llevaban puesto el pañuelo a la cabeza, las había recientes, de unos años, pero las más lo eran ya de antiguo, sus pañuelos
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