Santibáñez de Arienza está situado a las orillas del rio de Salce, también llamado como él, “de Santibáñez”. Lo componen los barrios de La Iriella, Barrio de Abajo, Barrio de Arriba y El Castillo. Éste último, debido a sus particularidades, lo trataremos en un capítulo particular.
Es un lugar rodeado de arroyos y valles que le proporcionan una imagen idílica, similar a la de otros pueblos del entorno. En uno de esos valles, conocido como Rodillao, entre Santibáñez y Arienza, están las huellas del Caballo de Santiago (de nuevo), como en el cercano Garueña y como en otros muchos lugares de Omaña y de León. Otro de los puntos interesantes es la fuente del pueblo, que mana todo el año agua a temperatura muy fría.
Retablo y a los lados los ramos.
La iglesia está dedicada a San Juan Bautista y contiene un precioso retablo barroco. Destacan también su pila bautismal y los ramos, que aunque hace años que no se ofrecen ni se cantan, permanecen como recuerdo de la cultura popular y las tradiciones omañesas. En el cementerio han aparecido, no hace mucho, unos sepulcros excavados en piedra, cuya cronología aún no conocemos.
La fiesta es San Juan “Degollado”, es decir, la decapitación de San Juan Bautista, y la celebran el último sábado de agosto. Para ello se juntan, después de la misa, para hacer una comida de hermandad, generalmente con caldereta de cordero. Tras ello se juega a los bolos y se baila al son del acordeón de Pepe, aunque hace algunos años asistía Salvador el de Villanueva. A esta fiesta acuden también los vecinos del Castillo, como barrio que es (en parte) de Santibáñez. Es digna de reconocimiento esta costumbre, ya que las actividades comunales están perdiendo la importancia que tuvieron antaño.
Fuente del pueblo.
En Santibáñez también hallamos restos interesantísimos del funcionamiento de la sociedad en el Antiguo Régimen. Se conservan una piedras que señalaban el límite de las tierras que tenían que pagar el Pan del Cuarto (seguramente marcasen la linde entre los antiguos concejos de Omaña y Villamor). A su vez se mantiene en pie una panera que era utilizada por los Hidalgos de Sena para cobrar las rentas de las muchas parcelas que poseían (y poseen aún) en esta localidad. Sería muy enriquecedor para conocer la historia de Omaña ampliar la información y los estudios sobre estos dos fenómenos ligados al régimen señorial y al cobro de rentas y tributos. Si unimos a esto, el castillo de Beñal, la ermita del Cristo del Castillo y la Puebla (las tres cosas en el barrio del Castillo) nos asalta la sospecha de que Santibáñez esconde algunos de los enigmas más importantes de la Historia omañesa.
ESTE ES EL ÚLTIMO TRABAJO DE DAVID (INSTITUTO DE ESTUDIOS OMAÑESES)
Es un lugar rodeado de arroyos y valles que le proporcionan una imagen idílica, similar a la de otros pueblos del entorno. En uno de esos valles, conocido como Rodillao, entre Santibáñez y Arienza, están las huellas del Caballo de Santiago (de nuevo), como en el cercano Garueña y como en otros muchos lugares de Omaña y de León. Otro de los puntos interesantes es la fuente del pueblo, que mana todo el año agua a temperatura muy fría.
Retablo y a los lados los ramos.
La iglesia está dedicada a San Juan Bautista y contiene un precioso retablo barroco. Destacan también su pila bautismal y los ramos, que aunque hace años que no se ofrecen ni se cantan, permanecen como recuerdo de la cultura popular y las tradiciones omañesas. En el cementerio han aparecido, no hace mucho, unos sepulcros excavados en piedra, cuya cronología aún no conocemos.
La fiesta es San Juan “Degollado”, es decir, la decapitación de San Juan Bautista, y la celebran el último sábado de agosto. Para ello se juntan, después de la misa, para hacer una comida de hermandad, generalmente con caldereta de cordero. Tras ello se juega a los bolos y se baila al son del acordeón de Pepe, aunque hace algunos años asistía Salvador el de Villanueva. A esta fiesta acuden también los vecinos del Castillo, como barrio que es (en parte) de Santibáñez. Es digna de reconocimiento esta costumbre, ya que las actividades comunales están perdiendo la importancia que tuvieron antaño.
Fuente del pueblo.
En Santibáñez también hallamos restos interesantísimos del funcionamiento de la sociedad en el Antiguo Régimen. Se conservan una piedras que señalaban el límite de las tierras que tenían que pagar el Pan del Cuarto (seguramente marcasen la linde entre los antiguos concejos de Omaña y Villamor). A su vez se mantiene en pie una panera que era utilizada por los Hidalgos de Sena para cobrar las rentas de las muchas parcelas que poseían (y poseen aún) en esta localidad. Sería muy enriquecedor para conocer la historia de Omaña ampliar la información y los estudios sobre estos dos fenómenos ligados al régimen señorial y al cobro de rentas y tributos. Si unimos a esto, el castillo de Beñal, la ermita del Cristo del Castillo y la Puebla (las tres cosas en el barrio del Castillo) nos asalta la sospecha de que Santibáñez esconde algunos de los enigmas más importantes de la Historia omañesa.
ESTE ES EL ÚLTIMO TRABAJO DE DAVID (INSTITUTO DE ESTUDIOS OMAÑESES)