MANZANEDA DE OMAÑA: Babia, Laciana, Omaña, Luna, Palacios... comarcas cismontanas...

Babia, Laciana, Omaña, Luna, Palacios... comarcas cismontanas de montaña, bañadas por los ríos Omaña, Luna, Sil, en el noroeste de la provincia de León, región leonesa.
Casas curvas, teitos y hórreos

Resulta curioso observar como en Laciana se conservan en buen estado hasta nueve hórreos techados con paja, siendo esta techumbre cada vez más inédita en el área de pervivencia de la cubierta de paja a finales del siglo XX en el noroeste de la Península Ibérica, a excepción de los conjuntos muy protegidos y explotados comercialmente de Piornedo y Cebreiro, en Lugo.
Un ejemplo modélico de “teitos” en pallozas y hórreos, documentado por Concha Casado en los años ochenta del pasado siglo en Paradaseca es hoy ruina casi total, y lo mismo se puede decir de las casas de La Cabrera; de las casas de paja de la Montaña Central y Oriental no quedan ni restos. Las pallozas de Balouta y Campo del Agua, que podrían considerarse los iconos de la protección de teitos en la provincia de León, declinan a marchas forzadas.
Si a esto añadimos el elevado número de hórreos de losa que se conservan por aquí, llama la atención que la fuerza estética que despliegan no repercuta en una mayor creatividad y determinación en la promoción de la comarca, con la consiguiente generación de recursos económicos a traves del turismo y negocio cultural, como valor añadido al respeto mostrado por particulares a esta edificación.

También en Laciana perviven algunos ejemplares de la casa con algún grado de curvatura en su planta, parientes de aquella casa de planta semicircular y cubierta de paja a dos aguas, con hórreo en el centro, que detallaron algunos estudiosos en el pasado siglo, como Medina Bravo, Florentino A. Diez, Concha Casado y Caro Baroja; hay en concreto una casa en San Miguel y otra en Rabanal de Arriba en perfecto estado y ubicación diáfana, aunque ya cubiertas de losa, además de restos en varios pueblos (Rabanal de Abajo, Llamas, Villager, Sosas, Rioscuro, El Villar), y que decrece su mención y el interés por ella a medida que pasan los años. Ya algunos viajeros por estas tierras del interior del noroeste ibérico y estudiosos de la casa curva se olvidaron en su momento de semejante ejemplar, concentrando la atención en las pallozas de los Ancares leoneses-lucenses, Courel-Cebreiro y suroccidente asturiano (Sonande, Genestoso, Tormaleo). Estas casas de planta con algún grado de curvatura en uno o dos cuerpos tendentes a la forma de arco todavía se pueden ver en Quintanilla, Candemuela, ruinas en Robledo (Babia), Omañón, Murias de Paredes, Montrondo, Vivero (Omaña), en Salientes y Palacios del Sil, en Fondoveigas (Degaña), Larón en Narcea y Sisterna en Ibias, además de Villar de las Traviesas, Cabanillas de San Juan y Noceda (Alto Boeza), resultando curioso que el ejemplar con semicírculo más perfecto se encuentra en Tejedo de Ancares, ayuntamiento de Candín, y más sorprendente es el caso de Santa Colomba de Somoza, aunque en avanzado estado de ruina y cercano a otras ruinas de casas con planta redondeada en Pedredo, por la Maragatería.

Igualmente en Laciana, concretamente en Orallo, se conservó hasta hace muy poco un hastial en curva con testero escalonado de una casa de un cuerpo, a dos aguas con cubierta de paja en ruinas y fachada recta, casa parecida, excepto en el hastial curvo, a la de planta rectangular, de dos aguas y testeros escalonados tan típica de por aquí y que hasta hace poco se conservó un ejemplar cubierto de paja en Villager, en el Postoiro. Hastial que también se puede ver en casas de losa y bien conservadas en Rabanal de Abajo, Rabanal de Arriba, ruinas de paja con testero escalonado en la braña de Rabanal de Arriba (Laciana), en Vivero (Omaña), Rebollar (Degaña) y Villarmeirín (Ibias). Ese modelo de casa de Orallo también se puede contemplar en edificaciones en ruinas de Anllarinos y en Cariseda (Fornela), conviviendo en este valle con restos de grandes pallozas ovales o con las fachadas paralelas a dos y tres aguas, que aparecen también en Luiña (Ibias). En el valle del rio Ancares siguen predominando las líneas curvas en hastiales, con cubiertas a dos y tres aguas, pero resistiéndose aún a la planta oval, predominante en las pallozas de Balouta, de gran tamaño y altura, aquí ya sin hastiales y con cubierta a cuatro aguas. En Piornedo la palloza con más presencia es circular de planta y tiene techo cónico, o a cuatro aguas pero con cumbrera más reducida que en Balouta, dando mayor sensación de redondez y anchura en el conjunto. En general las edificaciones arcaicas de los valles de la montaña noroccidental leonesa recorridos muestran las curvas con más fuerza en los perfiles que en las fachadas buscando el desarrollo más a lo largo que a lo ancho.