LA ROMANIZACIÓN
El aislamiento mantiene a los pueblos en un conservadurismo que se alonga por los siglos y aun los milenios. La romanización pudo ser una vicisitud grave de influencias y transformaciones, pero entre nuestros astures fue escasa, debido con toda seguridad a ese aislamiento. Caro Baroja se refiere al "hermetismo" de aquellos pueblos del Norte de la Península cuando no "al oscuro predominio de lo indígena de tipo arcaico en relación con la influencia o dominación romana". Desconocemos —dice— "los rasgos precisos de la acción romana sobre cántabros y astures, a partir del momemo en que fueron derrotados por Augusto". Hubo intentos de modificar su base de vida, hubo influencias, sin duda. Recordemos lápidas indígenas, pero lingüísticamente latinizadas —ímbrices cerámicos, terras sigillatas— de algunos castros, probando influencias romanizantes. Pero —resume Caro Baroja— "es muy probable que en la época posterior a Augusto los intentos de reforma o romanización se dieran algo de lado".
Rostotzeff, en su Historia social y económica del Imperio Romano, considera, en general, muy bajo el nivel de romanización de los pueblos del Norte, "idea que hay que admitir —precisa Caro— en lo que se refiere, por lo menos, e los astures septentrionales y a casi todos los pueblos de la cordillera cantábrica hasta la depresión vasca, inclusive...". Las excepciones se localizan junto a los centros de explotación aurífera, en territorio montañoso de León, Asturias y Este de Galicia, donde la servidumbre laboral, masiva, de los indígenas, acusó mayor grado de culturización romana. También la influencia del Fundus romano debió ser mínima entre nuestros astures, ya que lo abrupto del terreno no parecía propiciar unidades importantes de explotación agrícola, a diferencia de lo que pudo ocurrir en las riberas abiertas o las tierras anchas de Castilla, Alava o Navarra.
En opinión de Torres, Pérez Pujol y otros autores, el Castro, en gran número, atraviesa le etapa visigótica, como atravesó la romana, y llega a los inicios de la invasión musulmana, Idacio se refiere al sometimiento de loa pueblos indígenas a los invasores suevos y vándalos, que hubieron de refugiarse en civitates et castella, correspondiendo el término ciudad a los "centros tribales" o comerciales, los forum, y los castella a los castros, numerosísimos, como se sabe, en nuestras montañas.
El aislamiento mantiene a los pueblos en un conservadurismo que se alonga por los siglos y aun los milenios. La romanización pudo ser una vicisitud grave de influencias y transformaciones, pero entre nuestros astures fue escasa, debido con toda seguridad a ese aislamiento. Caro Baroja se refiere al "hermetismo" de aquellos pueblos del Norte de la Península cuando no "al oscuro predominio de lo indígena de tipo arcaico en relación con la influencia o dominación romana". Desconocemos —dice— "los rasgos precisos de la acción romana sobre cántabros y astures, a partir del momemo en que fueron derrotados por Augusto". Hubo intentos de modificar su base de vida, hubo influencias, sin duda. Recordemos lápidas indígenas, pero lingüísticamente latinizadas —ímbrices cerámicos, terras sigillatas— de algunos castros, probando influencias romanizantes. Pero —resume Caro Baroja— "es muy probable que en la época posterior a Augusto los intentos de reforma o romanización se dieran algo de lado".
Rostotzeff, en su Historia social y económica del Imperio Romano, considera, en general, muy bajo el nivel de romanización de los pueblos del Norte, "idea que hay que admitir —precisa Caro— en lo que se refiere, por lo menos, e los astures septentrionales y a casi todos los pueblos de la cordillera cantábrica hasta la depresión vasca, inclusive...". Las excepciones se localizan junto a los centros de explotación aurífera, en territorio montañoso de León, Asturias y Este de Galicia, donde la servidumbre laboral, masiva, de los indígenas, acusó mayor grado de culturización romana. También la influencia del Fundus romano debió ser mínima entre nuestros astures, ya que lo abrupto del terreno no parecía propiciar unidades importantes de explotación agrícola, a diferencia de lo que pudo ocurrir en las riberas abiertas o las tierras anchas de Castilla, Alava o Navarra.
En opinión de Torres, Pérez Pujol y otros autores, el Castro, en gran número, atraviesa le etapa visigótica, como atravesó la romana, y llega a los inicios de la invasión musulmana, Idacio se refiere al sometimiento de loa pueblos indígenas a los invasores suevos y vándalos, que hubieron de refugiarse en civitates et castella, correspondiendo el término ciudad a los "centros tribales" o comerciales, los forum, y los castella a los castros, numerosísimos, como se sabe, en nuestras montañas.