En España, desde 1849 era obligatoria la utilización del Sistema Métrico Decimal, aprobado por la Ley de Pesas y Medidas, cuyas equivalencias fueron publicadas el 28 de diciembre de 1852 en la Gaceta de Madrid.
Pero antes de esta unificación, en nuestros pueblos y ciudades se usaban otras unidades, que han caído en desuso con la implantación del sistema actual.
Aunque aquellas antiguas unidades se usaban en toda España, existían diferencias de unas regiones a otras en cuanto a sus valores. Por ejemplo una fanega de tierra no tenía la misma superficie en Andalucía que en Canarias. Incluso a veces estas diferencias existían dentro de una misma provincia en diferentes comarcas.
Por otro lado existían además unidades propias de cada región. Por ejemplo la “obrada de tierra” en Castilla, el “cuartán” de volumen en Cataluña, el “ferrado” para medir grano en Galicia o la “hemina” en León y Zamora.
Algunas de las antiguas unidades de medida utilizadas en nuestra zona, junto con sus equivalencias se describen a continuación en este artículo.
Hay que tener en cuenta que sus equivalencias actuales son en algunos casos aproximadas, por lo que pueden contener errores.
Ésto es debido a que para algunas de ellas no existían equivalencias oficiales, con lo cual estas referencias se establecían de forma artesanal. Por ejemplo en algunos lugares de España se utilizaba como unidad de medida la “brazada” que era la cantidad de algún material que se podía abarcar entre los brazos. Otro ejemplo es la “peona” que era la superficie de tierra que podía trabajar un hombre en un día.
Ésto puede darnos idea de lo indefinidas que podían llegar a estar algunas de estas unidades y de los problemas que ello conllevaba.
Por eso, y también para evitar la picaresca, existía en cada ayuntamiento una persona encargada de contrastar o “aferir” los pesos y medidas. Todos los establecimientos de venta de productos al peso o por medida estaban obligados a contrastar periódicamente sus instrumentos de medida con los patrones oficiales del ayuntamiento.
Por otro lado esta persona se encargaba de mediar en los conflictos entre vecinos cuando existían problemas de desacuerdo por ejemplo en una venta de cereal o en la medida de tierras.
En el Catastro del Marqués de la Ensenada realizado en Salamón en el año 1752, ya se hacía referencia a la persona que desempeñaba este oficio, a la cual el pueblo le pagaba anualmente la cantidad de 60 reales de vellón (ver La Voz de Salamón, Agosto 1990).
Con el tiempo, esta figura y su oficio desaparecieron.
Pero antes de esta unificación, en nuestros pueblos y ciudades se usaban otras unidades, que han caído en desuso con la implantación del sistema actual.
Aunque aquellas antiguas unidades se usaban en toda España, existían diferencias de unas regiones a otras en cuanto a sus valores. Por ejemplo una fanega de tierra no tenía la misma superficie en Andalucía que en Canarias. Incluso a veces estas diferencias existían dentro de una misma provincia en diferentes comarcas.
Por otro lado existían además unidades propias de cada región. Por ejemplo la “obrada de tierra” en Castilla, el “cuartán” de volumen en Cataluña, el “ferrado” para medir grano en Galicia o la “hemina” en León y Zamora.
Algunas de las antiguas unidades de medida utilizadas en nuestra zona, junto con sus equivalencias se describen a continuación en este artículo.
Hay que tener en cuenta que sus equivalencias actuales son en algunos casos aproximadas, por lo que pueden contener errores.
Ésto es debido a que para algunas de ellas no existían equivalencias oficiales, con lo cual estas referencias se establecían de forma artesanal. Por ejemplo en algunos lugares de España se utilizaba como unidad de medida la “brazada” que era la cantidad de algún material que se podía abarcar entre los brazos. Otro ejemplo es la “peona” que era la superficie de tierra que podía trabajar un hombre en un día.
Ésto puede darnos idea de lo indefinidas que podían llegar a estar algunas de estas unidades y de los problemas que ello conllevaba.
Por eso, y también para evitar la picaresca, existía en cada ayuntamiento una persona encargada de contrastar o “aferir” los pesos y medidas. Todos los establecimientos de venta de productos al peso o por medida estaban obligados a contrastar periódicamente sus instrumentos de medida con los patrones oficiales del ayuntamiento.
Por otro lado esta persona se encargaba de mediar en los conflictos entre vecinos cuando existían problemas de desacuerdo por ejemplo en una venta de cereal o en la medida de tierras.
En el Catastro del Marqués de la Ensenada realizado en Salamón en el año 1752, ya se hacía referencia a la persona que desempeñaba este oficio, a la cual el pueblo le pagaba anualmente la cantidad de 60 reales de vellón (ver La Voz de Salamón, Agosto 1990).
Con el tiempo, esta figura y su oficio desaparecieron.