MANZANEDA DE OMAÑA: A la situación de esta arquitectura se ha llegado tanto...

A la situación de esta arquitectura se ha llegado tanto por una lógica sustitución producida por la propia evolución de la arquitectura popular, en la que ha influido el temor a la incidencia de los incendios, que ha provocado el que algunos concejos impusieran un impuesto especial para las construcciones Vegetales, como muy especialmente por la quiebra de la cultura tradicional que ha sucedido en el mundo rural peninsular a partir de los años 60. La casa de "teito" se identifica con un pasado de atraso y pobreza del que hay que huir y renegar, contraponiendo los modelos arquitectónicos pseudourbanos, como el "chalet" o los "bloques", así como los materiales industrializados, ajenos completamente al medio donde se emplaza.

Pero dejemos para otra ocasión el debate de cómo debe extenderse la nueva arquitectura en el medio rural y la recuperación de la existente y pasemos a realizar una mínima caracterización de la casa de "teito" de La Omaña, en los ejemplares que todavía y a duras penas perviven.

La casa generalmente aparece como unidad básica que apenas se agrupa con otras para formar conjuntos superiores, o manzanas, rasgo característico de la casa de la Montaña leonesa, a diferencia con lo que ocurre con la vivienda de Los Páramos y Vegas. Aparece formada por un bloque o varios que conforman parcialmente el patio-corral, que se cierra por una tapia, total o solo en parte, quedando a veces como un espacio abierto.

La casa más elemental aparece con una planta rectangular y una sola altura disponiéndose dos bloques. Uno destinado a la vivienda y otro a las cuadras separadas en los casos más elementales por una división a base de tabique, bien de tabla, bien de encestado revestido, o bien, en un modelo más evolucionado, por muro de mampostería, que incluso puede estar señalado en la propia cubierta sobresaliendo de la cubrición. La vivienda propiamente dicha se compone de dos espacios básicos, la cocina y el cuarto o cuartón, con un espacio intermedio de acceso que conecta bien a la cocina o bien al cuartón.

La cocina aparece constituida por el hogar conformado por losas de piedra, junto al que se disponen los escaños, el vasar, la alacena, no existiendo chimenea, escapando el humo entre la cubrición y por la ventana de la misma. Además se sitúa el horno de planta circular, que aparece pegado a una de las esquinas, sin que se denote al exterior, constituido por un basamento pétreo y la bóveda de adobes, y junto a él la masera y el resto del mobiliario de la cocina.

El cuartón es el espacio destinado a dormitorio de la familia, pudiendo además hacer las veces de estancia. Dentro de él o en el espacio intermedio se dispone la panera, para la guarda del grano, creada por unos esquinales de madera y cerrada por tablas.

Es frecuente que si la casa se dispone en una pendiente el espacio de cocina se sitúa sobre el terreno en la cota más elevada y se cree bajo el espacio del cuartón un semisótano que recibe el significativo nombre de "los infiernos", separando del terreno el suelo de tabla de dicho espacio. Incluso puede crearse una pequeña cuadra bajo él.

La casa puede complejizarse y crear una planta en ele que conforma el patio. Pueden encontrarse ejemplares de este tipo en Villayuste, Soto y Amío, Santovenia, Camposalinas, Oterico, Ceide, Bonella, La Urz, Castro de la Lomba, Rosales, Villarín de Riello, Ariego de Abajo, Sosas del Cumbral, Villadepán, Villanueva, Rodicol o Barrio de la Puente. O llegar a crear una U como en Lago [Lago de Omaña], Folloso, Robledo o Posada de Omaña.