Los rastros romanos en Cirujales, Manzaneda de Omaña, Villar de Omaña, La Omañuela, Andarraso, Oterico, Carrizal, Santibáñez de la Lomba, Curueña, Rosales, Villaceid, Vegarienza, Salce, Guisatecha, que se mezclan en la mayoría de los casos con un substrato de la Edad del Hierro y niveles superiores bajomedievales, son el legado histórico señalado y poco conocido sobre los orígenes de esta comarca, salvo que por asociación de lo que hasta ahora sabemos, podamos formarnos una idea aproximada.
Nos interesa en la medida que las excavaciones del castro de Villaceid permitieron conocer la planta de sus construcciones, que eran circulares con un diámetro de 3 m y otras ovales entre 5 y 4 m. Formas que se debieron conservar a lo largo de la Edad Media, unidas a las de planta rectangular o cuadrada difundidas definitivamente por la cultura romana, al resolverse técnicamente el inconveniente que presentaban los encuentros de los paramentos, así como el cambio que poco a poco debieron significar los trazados fuera de recintos defensivos, siempre con más amplitud, facilitando la construcción de esquinales en ángulo recto.
Nos interesa en la medida que las excavaciones del castro de Villaceid permitieron conocer la planta de sus construcciones, que eran circulares con un diámetro de 3 m y otras ovales entre 5 y 4 m. Formas que se debieron conservar a lo largo de la Edad Media, unidas a las de planta rectangular o cuadrada difundidas definitivamente por la cultura romana, al resolverse técnicamente el inconveniente que presentaban los encuentros de los paramentos, así como el cambio que poco a poco debieron significar los trazados fuera de recintos defensivos, siempre con más amplitud, facilitando la construcción de esquinales en ángulo recto.