Nadie coincide; no hay acuerdo a la hora de
bautizar a las buscadoras de oro de la zona alta del Bierzo. Sánchez
Palencia las llama aureanas, otros les dicen lavadoras o bateadoras, pero ellas se denominan a sí mismas «oreanas». El caso es que el beneficio del mineral de oro en los
ríos gallegos (Sil, Miño, Lor) y leoneses (Duerna, Eria, Cúa) viene de Roma. Marín habla de esta actividad en la época
medieval. Para Becerro de Bengoa la producción anual en el
valle del Sil en el primer tercio del siglo
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