De pequeño era bastante mal comedor. Con poca cosa ya estaba lleno. " El no crecerás" era una cantinela que me sabía de memoria y que oía más veces de las que quería. Sobre todo había una comida que no soportaba, y digo soportaba porque me provocaba el vómito, eran los queridos y abundantes fréjoles verdes que por desgracia en mi casa les gustaban a todos muchísimo. Sólos, con patatas, reogados, con pimentón y ajos, en cocido, con cecina de chivo...; todas las versiones eran posibles para mi desgracia. ... (ver texto completo)
Los recuerdos se amontonan en mi cabeza, aunque no pueda expresarlos con palabras porque no poseo esa facilidad que tu tienes. Este último relato de San Silvestre parece que lo he revivido, pero en mi caso la "broma" fue más dura porque a un lado de la puerta de la calle me habían dejado una bolsa y cuándo pregunté qué había en ella, la respuesta fue ¡ay hija, terminamos el año y ahí te dejamos las zapatillas viejas y un vestido con remiendos para que vayas en busca de amo nuevo! Empecé a llorar ... (ver texto completo)