LOSADILLA (León)

Habitantes: 30  Altitud: 1.050 m.  Gentilicio: Cabreireses 
Hoy amanece en LOSADILLA a las 06:08 y anochece a las 20:57
Nº fotos: 80  Nº mensajes: 288  Visitas / día: 21 

Información general sobre LOSADILLA:

Situación:

El relieve y la orografía de la zona es muy variado, encontrándose con zonas de monte, sierra y fondos de valle por el que discurre el río Cabrera truchero por excelencia. Losadilla, es un pueblo pequeño ideal para disfrutar de su tranquilidad y respirar calidad de vida, con un encanto especial. El clima de la comarca de la Cabrera varía en función de su situación respecto a la sierra y su orientación sur-oeste, en el que hay un gran contraste de temperatura a lo largo del año. Los meses mas lluviosos son abril y mayo y finales del otoño, siendo agosto y septiembre los mas secos.
La flora que se puede encontrar, abunda el tomillo, romero, espliego, manzanilla, té de roca, escobas, brezo etc. y cerca de la sierra los arándanos. En cuanto a la fauna las especies mas características son: zorro, liebre, conejo, jabalí, corzo, perdiz etc.

LOSADILLA (980 m), dividida en dos barrios -de Abajo y de Arriba-. La parroquia está dedicada a La Asunción -15 de agosto- y el patrono es San Roque. En uno de los "ramos" cantados en Losadilla se decía: "En este pequeño alto, en esta hermosa capilla, habita el patrón San Roque, vecino de Losadilla."

En este pueblo era costumbre el día de Reyes comer un "ventruyo" (botillo hecho con carne y huesos de cerdo) con cachelos.

Ayuntamiento:

El ayuntamiento se encuentra situado en el pueblo de Encinedo que es cabeza de partido, y Losadilla está regido por un presidente, que se encarga de velar por los intereses del pueblo y de sus vecinos.

Monumentos:

La antigua iglesia, hoy sustituida por una edificación mas actual, en la que se oficia la misa los domingos y festivos. La verdadera joya es una Virgen con el Niño restaurada recientemente y que data del siglo XII. Se conserva el altar de la primera iglesia y las imágenes de San Antonio, San Roque y la Virgen de la Asunción.

Fiestas:

Las fiestas populares son San Antonio el 22 de Junio, y el 15 de Agosto La Ascensión de la Virgen. Antiguamente era muy típico hacer un "ramo", ofrenda a los Santos por algún favor o beneficio, narrando las virtudes y milagros conocidos. Una anécdota es que, como las mozas de entonces apenas sabían leer, tenian que aprendérselo de memoria lo cual requería largos ensayos, que cuidaban que fueran secretos, pues la novedad del "ramo" era un atractivo para la fiesta.

Costumbres:

Entre una de las costumbres mas arraigadas (que se han perdido) con el descenso de la población, era la de ir a "echar una mano" a los padres y familiares cuando era la siega y la majada del trigo o centeno. Los hijos que salieron del pueblo de Losadilla en busca de buena fortuna siempre lo han tenido muy presente y no faltaban ningún año, incluso se ayudaban entre los vecinos rotando los días de la majada y era casi una "fiesta". El trabajo era muy duro, pues era todo a mano, pero se hacía con alegría y cada familia a la que le tocaba majar, en agradecimiento, hacía la comida que tomaban todos en la propia era.
Otra costumbre era "el serano", sobre todo en época de invierno cuando el trabajo disminuía. Al anochecer se reunían a contar los mas mayores viejas historias de nieve y lobos, de aparecidos y fantasmas que, no por conocidas, dejaban de ser mas emocionantes. También era una ocasión de encuentro entre las mozas y mozos, que mientras ellas tejían el lino, ellos contaban historias y aventuras que solían terminar con cantos y bailando al son de una pandereta.
Una excelente forma de comprobar cómo suena y se comporta el cabreirés, además de escuchar las conversaciones por la calle, es preguntarles a los vecinos por los nombres tradicionales de los pueblos de esta comarca. Éstos son algunos: Trueitas (Truchas), Trueitiellas (Truchillas), Quintaniella (Quintanilla de Yuso), Valdaviéu o Valdaviáu (Valdavido), Valleyu (equivalente al castellano «vallejo», Baíllo), Villarinu (Villarino), Encinéu (Encinedo), Robréu de Llouxada (Robledo de Losada), Ambasauguas (Ambasaguas), Santulaya (Santa Eulalia), Castrufenoyu (Castrohinojo), Llouxadiella (Losadilla), Ñugare (Nogar), Ñoceda (Noceda), Manrubiu (Marrubio), Llomba (Lomba)... Es de notar que a medida que el río Cabrera avanza camino de encontrarse con el Sil van apareciendo rasgos del gallego hasta Puente de Domingo Flórez, donde esa lengua es ya la tradicional o popular. El leonés occidental y el gallego oriental, aunque próximos y con los habituales préstamos lingüísticos que se dan entre todas las lenguas que se «tocan», pueden parecerse y presentar algunas formas similares, pero, obviamente, no son lo mismo; son dos lenguas bien estudiadas por la Filología desde hace más de un siglo.

Historia:

LOSADILLA es un pequeño pueblo pero tiene un encanto especial. Se encuentra orientado al mediodía y frente al pueblo se extiende el valle de RioPedro cuyas aguas se unen al río Cabrera. Aunque ya casi el sendero no existe si subimos valle arriba llegaremos al lugar llamado Follanquinos donde encontraremos praderas que fueron el lecho de un lago glaciar y en las que (de pequeña) me hicieron algunas fotos mis padres sentada sobre la nieve en pleno mes de Agosto. En esas praderas existía (no sé si aún está allí) una fuente llamada de "los mosquitos" pues era tal la frialdad del agua que al pasar sobre ella los mosquitos caían dentro. Quedan también restos de cabañas de los pastores que subían las vacas a pastar en verano.
Amigos cabreireses cuenta la leyenda que a la comarca se le denomina Cabrera porque al parecer los cristianos, durante la Reconquista, para defender la zona, encaramados en las cumbres y ante la presencia de los ejércitos árabes, ataban a sus cabras teas encendidas en los cuernos, y las lanzaban ladera abajo, con lo cual los árabes se asustaban, y abandonaban el sitio. Cuando luego reflexionaban acerca de lo que podría ser aquello que les había ahuyentado, y al ver las huellas de pezuñas en la zona, llegaban a la conclusión de que eran cabras, y afirmaban: "Cabra era"

El fluir que sigue el Río Cabrera, a partir de su nacimiento en las estribaciones de la Sierra de la Cabrera, casi en el mismo ángulo del límite con la provincia de Zamora. Surge en el pequeño arroyo que da origen al lago La Baña, a 1.850 metros de altitud y en una comarca del sudoeste provincial. El río Cabrera toma principalmente las aguas de lo que se conoce como arroyo del Lago, surtido antes de llegar al pueblo de La Baña por las aguas del llamado arroyo del Campillo. Líquido elemento que, en algún caso, puede provenir de las cercanas provincias de Zamora y Orense, entre las elevadas peñas que bautizadas con los nombres de Survía o Trevinca superan los dos mil metros de altura.
El bellísimo lago de La Baña, declarado Bien de Interés Cultural en octubre del año 1990, es un estanque de origen glaciar situado a casi 1.400 metros de altitud, ubicado dentro del municipio de Encinedo. Además de la extraordinaria fauna y flora que cobija, el lago ha dado lugar a leyendas y relatos plenos de hechizo y magia. Por ejemplo, la historia de aquel perverso pastor que mató las cabras de su vecino arrojándolas al agua y sucumbiendo luego a una llamada irresistible de suicidio que le llevó finalmente al fondo del lago.
De vuelta a la trayectoria del Cabrera, a partir de su nacimiento continúa paralelo a la carretera que enlaza los pueblos de La Baña, Losadilla, Encinedo, Quintanilla y Robledo de Losada, hasta llegar a la localidad de Nogar. Poco después de sobrepasar este punto, y tras recibir las aguas del arroyo del Cabo, llegadas desde los más de dos mil metros del Cabeza de la Yegua, experimenta un sorprendente cambio de dirección.
En el tramo que une las localidades de Nogar y Saceda cambia sorprendentemente su rumbo en dirección noroeste, tras recibir su cauce las aguas del río Cabo, afluente también de los viejos carriles romanos que llegaban hasta Las Médulas.
La mayoría de expertos se muestran de acuerdo en que aquellas míticas minas de oro explotadas por los soldados imperiales, se originaron geológicamente entre tres y cinco millones de años antes que el propio Bierzo. El carácter fluvial del terreno que originó el yacimiento de Las Médulas se debe a los sedimentos de un viejo río, casi olvidado con el correr de la evolución geológica, que procedente de La Cabrera se dirigía hacia la meseta central. El hundimiento tectónico que originaría la fosa del Bierzo cambió la red hidrográfica de la comarca, haciendo desaparecer para siempre aquél ignoto río.
Las antiquísimas minas de Las Médulas, exprimidas por los romanos a placer, han entrado, según decimos, en la categoría de lo mítico.
Se trataba de un monumental yacimiento de arenas auríferas que abarcó alrededor de 1.500 acres, conservándose aún algunos vestigios de aquellas remotas explotaciones. Así pueden verse montones de tierra removida, distintas piedras sueltas y restos de los cauces por donde las aguas eran llevadas a los lavaderos instalados en Santa Eulalia de Bordallo, "Las Medas de Sequeiros", apenas a 60 kilómetros de Astorga.
Durante generaciones, miles de esclavos y operarios trabajaron en Las Médulas, como prueban los desmontes más altos, aún visible hoy en día, que alcanzan una altura de entre 80 y 100 metros. Según cálculos realizados por distintos matemáticos, serían sesenta los millones de metros cúbicos removidos en una anchura de dos kilómetros, resultando imposible calcular su correspondiente longitud y profundidad.
Pues bien, enlazando con nuestro tema del día, a Las Médulas llegaban por nueve acequias las aguas precisas para el lavado de las tierras, tomadas de diferentes puntos del río Cabrera en su confluencia con el Sil. Existen crónicas vetustas que aseguran la presencia en el río Sil de innumerables pepitas de oro, recogidas por ciertos mineros que entregaban esos granos en las platerías más reputadas de la ciudad de Astorga.
Algunas personas, llevadas posiblemente por la fantasía y el ansia de aventura y enriquecimiento, especulan con la posibilidad de la existencia de criaderos de metal que permanecerían sin descubrir. En fin; divertimentos de la imaginación que ojalá tuvieran alguna base real.
Pero, de regreso a la cruda realidad, volvamos a los datos geográficos. Tras variar su trayectoria hacia el noroeste y dibujar su curso una especie de semicírculo, se dirige entonces hacia el occidente. Pasa ahora por localidades como Odollo, donde recibe las aguas del Valdeoliva y del arroyo de la Sierra, y más adelante las del río Silván, ya cerca del pueblo bautizado como Llamas de Cabrera.
Por fin, un último tramo deja atrás las localidades de Santalavilla, Pombriego, Castroquilame y Vega de Yeres, encaminándose a Puente de Domingo Flórez. Después de atravesar este hermoso y simpático pueblo, y tras cubrir un trayecto total de 67 kilómetros, a 380 metros de altitud, vierte sus aguas al río Sil, ya en el límite de la provincia gallega de Orense.

Turismo:

En los últimos años el turismo está tomando cierto interés en esta zona y pueblos del valle de la Cabrera, fundamentalmente en invierno en época de caza y pesca. Los foráneos y parientes han retomado la costumbre de ir los veranos huyendo de los calores de las grandes ciudades y que en su momento emigraron en busca de una salida profesional pues su único recurso era vivir de la ganadería y la agricultura y que con el envejecimientos de la población se ha ido abandonando.

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