Te fuiste en silencio, sereno, sin hacer ruido...
En tu larga vida has sido un extraordinario hermano y un verdadero padre para tus sobrinos.
Has querido a
Bonella, tu
pueblo, como nadie. Tus vecinos han sido para ti como parte de tu
familia, en todo momento dispuesto hacer el bien y ayudar a quien lo necesitara. Tu
casa ha estado siempre abierta a todo el mundo.
Ahora toca despedirnos de ti con la pena del último adiós, pero también con la alegría de haber compartido contigo tantos momentos
... (ver texto completo)