EL
ERMITAÑO ASTUTO. Erase una vez un eremita que, pese a su avanzada edad, sus cabellos blancos y su rostro plagado de arrugas, mantenia una mente sagaz y despierta y un cuerpo flexible. Ademas, habia logrado un asombroso dominio de sus facultades, si bien lo que no consiguió fue callar su arrogante ego. Pero, como le sucede a todo el mundo, un dia el Señor de la Muerte le envio a uno de sus emisarios para comunicarle que había llegado la hora de despedirse de este mundo.
Gracias a su talento para
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