Ermita San Antonio Abad
Gracias a los osados de siglos pasados que cubrieron las tallas con escayola y a los del titanlux de hace treinta años, se conservan muchas obras. Lo malo es cuando ya no queden "ni osados", ni gentes a las que "pedir", pues entonces, ya no aparecerán ni salvadores/as, ni recaudadores, ni expertos-especialistas, y todo acabará en un montón de escombros, tras el correspondiente saqueo.
¿Como dices?. ¡Un poquito de por favor!
¿Quien lo pagará?
Es verdad, oye, lo hacen para demostrar que son buenos, buenos, buenos, los mejores; pero su corazón se tiñe de una hipocresia aplastante.
Y para colmo van a misa para ayudar al cura.
Es una verdad como un templo. Gracias.
Es verdad. Pero lo “entavia pior” es que los que vienen detrás de los “piores” siguen “impiorando”, y son “entavia más piores”.
Hombre, pues tienes razón. Pero dejas entrever cierta acritud en tu valoración (lo que te señala con el dedo). Severino Carbajo es ciertamente un artista, y si no utiliza sus pinceles para plasmar campos y campesinos locales, es por que no quiere, no porque no se atreva. Y, una de sus virtudes, entre otras, es que no es tan osado como el que ha valorado tan gratuitamente a este artista. Sus restauraciones son lo suficientemente respetuosas con las obras que restaura, por simples que sean, como para ... (ver texto completo)
El nombre de estos lugares pertenecientes al antigua jurisdicción de cabrera con juez en la villa de Corporales, sin lugar a dudas ha sido conocido de la mano del mejor relojero de su tiempo (s. XVIII): el relojero Losada, José Rodríguez Conejero, natural de Iruela (perteneciente a la jurisdicción de Losada) y que llevó el nombre de estas tierras más allá de nuestras fronteras.
Como el relojero Losada, emigraron miles de gentes, dejando vacíos los valles y las construcciones de piedra. Hoy sólo pueblan la zona tres habitantes por kilómetro cuadrado. Queda un paisaje encantado de montañas, arroyos y lagos glaciares, junto a pueblos solitarios de piedra eterna.
Serverino Carbajo, no se atreve a utilizar los pinceles para plasmar los campos ni los campesinos cabreireses. En su retina perduran luces norteafricanas y jardines clasicistas que sigue reflejando en el lienzo. Pero Severino si ha dedicado buena parte de su tiempo a restaurar pinturas y tallas del patrimonio religioso de La Cabrera. Al menos, también consigue con ello prolongar la vida del arte atesorado en las ermitas y pequeños templos.
GUERRA A LA URALITA.
Techar un pajar puede costar menos de medio millón de pesetas. Este año la Asociación compró paja de centeno en la una comarca cercana, para empezar a retechar alguna de estas joyas milenarias. Tal vez de esta forma los campesinos y las autoridades empiecen a valorar ese patrimonio único que atesoran sin saberlo.
Me parece muy extraño que estéia enzarzados en la primera foto unos cotra otros y no cmentéis más sobre los famosos y las cosas bonitas del pueblo...
Esta es la puerta de la casa de mi bisabuela que ahora es de Leo jeje.Un saludo.
Y "malacos, malacos". Y, además, van implorando a Dios y a los Santos. Y de comunión diaria, oye. !Hay que j...:...¡.