Fue en Laredo, no porque fuera el lugar de embarque de Juana la Loca a su encuentro con Felipe el Hermoso, ni porque fuera el
Puerto de Castilla en el que desembarcó Carlos I en su tortuoso viaje hasta Yuste. No, sencillamente, porque más o menos se encuentra a mitad de
camino entre los destinos de los "encontrantes" en aquel sábado de gloria.
En el punto de encuentro acordado, había gente, pero la duda no nos asaltó en ningún momento. La referencia eran las canas, y vive Dios, que las tenemos.
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