«Si cualquiera de ustedes
Se da por las paredes
O arroja de un tejado,
Y queda, a buen librar, descostillado,
Yo me reiré muy bien: importa un pito,
Como tenga mi bálsamo exquisito.»
Con esta relación un chacharero
Gana mucha opinión y más dinero;
Pues el vulgo, pendiente de sus labios,
Más quiere a un Charlatán que a veinte sabios.
Por esta conveniencia
Los hay el día de hoy en toda ciencia,
Que ocupan, igualmente acreditados,
Cátedras, academias y tablados.
Prueba de esta verdad será ... (ver texto completo)
Esa respuesta la tienen en tu casa.

Porque me preguntas por lo tuyo?
Escribir con o sin sentido, no es de tu incumbencia.

Empezar, empezar.pues ya veré.
Que vista de lince tienes.

Tu si que sabes y no los que escriben aquí.

Y encima no te tapas. Vas de cara.
Buena vista tienes.

Que santa Lucía te la conserve.
Veo que sigues tapando tus vergüenzas tozudamente, como lo que eres.
Supongo que cada uno está donde merece. ¿Has salido ya del mulatero?
¿Por qué no empiezas por escribir algo con sentido?
Supongo que cada uno está donde merece.
Deja tu nombre.
Era un gusto el oír, era un encanto,
A un Tordo gran flautista; pero tanto,
Que en la gaita gallega,
O la pasión me ciega,
O a Misón le llevaba mil ventajas.
Cuando todas las aves se hacen rajas
Saludando a la aurora,
Y la turba confusa charladora
La canta sin compás y con destreza
Todo cuanto la viene a la cabeza,
El flautista empezó: cesó el concierto
Los pájaros con tanto pico abierto
Oyeron en un tono soberano
Las folias, la gaita y el villano.
Al escuchar las aves tales cosas,
Quedaron admiradas y envidiosas.
Los jilgueros, preciados de cantores,
Los vanos ruiseñores,
Unos y otros corridos,
Callan, entre las hojas escondidos.
Ufano el Tordo grita: «Camaradas,
Ni saben ni sabrán estas tonadas
Los pájaros ociosos,
Sino los retirados estudiosos.
Sabed que con un hábil zapatero
Estudié un año entero:
Él dale que le das a sus zapatos,
Y altemando, silbábamos a ratos.
En fin, viéndome diestro,
Vuela al campo, me dice mi maestro,
Y harás ver a las aves, de mi parte,
Lo que gana el ingenio con el arte». ... (ver texto completo)
Tu que crees?

Me vas a impedir escribir aqui?

No puedo tapar algo que te pertenece a ti.

Acaso eres tu el que me va a destapar?

Pues no.

La codicia te lo impide.
Redios!

Que fino y educado.

Acaso estas en bilbado?

En grajal no.
Muy bueno el análisis que hace el paisano Miguel Angel Santos Guerra, en su blog (EL ADARVE), Las monjitas de Grajal.
Tambien resulta grato de leer, el relato del profesor Flecha.
Victoriano Crémer nos deleitó igualmente con otro acertado comentario en su peculiar estilo.
Excelente, los tres.
[GoogleBarVIP= 120].
Pues para empezar, creo que hay que solucionar el tema del bar. Esa expresión tan recurrente de "voy hasta el bar" servía para encontrarte con gente que, de otro modo, no ves o no te paras a hablar con ella. Y me refiero a la charla (o la partida) que puede surgir entre personas sin distinción de edad, sexo y condición.
En cambio, sin el bar eso es mucho más difícil. No me imagino, por ejemplo, a Rafa quedando con Arsenio para echar una partida.