¿Será que se nos han acabado los hombres buenos?
Están en cuestión, parece que también se las va a llevar por delante el turbión de la crisis, las Juntas Vecinales, la forma de gobierno de lo cercano y diario de nuestros
pueblos durante tantos siglos.
Hablan de dinero cuando atacan o defienden la iniciativa. Hablan de pastos y
puertos, de chopos y corzos, del
agua y el alcantarillado y, sin embargo, nadie parece querer hacer una valoración de la pérdida que supone mandar al exilio del olvido
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