Pastores, yo soy forastero.
Sigiendo un lucero he llegado a Belen.
Decidme dónde está ese Niño
que tiene el cariño de Jerusalén.
Pastores, yo vengo de lejos,
no traigo cortejo sino mucha sed
de ver a ese Niño Divino
que alegra el
camino como un cascabel.
María lo acuna,
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