Una mañana, Nasrudin, el gran místico sufista que siempre fingía estar loco, envolvio un huevo en un pañuelo, fue hasta el centro de la plaza de su pueblo y llamó a los que estaban allí.
-- ¡Hoy vamos a celebrar un concurso importante"--dijo--.
¡Al que descubra lo que escondo en este pañuelo, le doy como premio el huevo que hay dentro!
La gente se miró, intrigada y respondió:
-- ¿Como vamos a saberlo? Aquí nadie es capaz de adivinar el futuro.
Nasrudin insistió:
--Lo que hay en este pañuelo ... (ver texto completo)
-- ¡Hoy vamos a celebrar un concurso importante"--dijo--.
¡Al que descubra lo que escondo en este pañuelo, le doy como premio el huevo que hay dentro!
La gente se miró, intrigada y respondió:
-- ¿Como vamos a saberlo? Aquí nadie es capaz de adivinar el futuro.
Nasrudin insistió:
--Lo que hay en este pañuelo ... (ver texto completo)