; postales que aún perduran vívidas en nuestra memoria cual fotografías que al brillo de las cosas, unieran el olor y el sonido, el sabor del momento. Una para mí de las más bonitas era, es, el momento en que por la mañana temprano (para un niño) con el fresquito matinal enganchado a las piernas y brazos desnudos, casi tiritando de frio, salías a ver pasar los carros camino de las eras de arriba, cuando venían de Carre los Valles cargados de mies para la trilla, aquellos carros enormes en su armadura, ... (ver texto completo)