El argentino, especialista en catástrofes, corre el riesgo de terminar haciendo coaching de crisis entre los desesperados o, peor aún, en trazar improcedentes paralelos entre la historia nacional y el drama español. Que solo se parecen en cuestiones humanitarias o colaterales. Esta España postrada es hija de la Unión Europea, de un derroche financiero que produjo mucho bien y mucho mal, y sobre todo de la encerrona que genera una moneda inflexible, armada para una poco realista disciplina fiscal alemana. Este derrotero sí es conocido para nosotros: cortar y cortar buscando el déficit cero, intentar blindajes que no blindan. Y caer, por lo tanto, en recesión. Menos consumo, menos producción, más desempleo.