La razón es un sol severo: ilumina pero ciega.
Muy débil es la razón sino llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.
Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón.
En ciertos momentos, la única forma de tener razón es perdiéndola.
No ha lugar la razón contra la fuerza de la pasión.
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