La mona Chita era el chimpancé más viejo del mundo, según el Libro Guinness de Récords. En su retiro, Chita pintaba con frecuencia. Uno de sus principales estímulos era el entusiasmo de su cuidador, Dan Westfall, convencido de la calidad artística de las obras. De hecho, registró sus creaciones y las entrega a los donantes que colaboran con el mantenimiento de la reserva.