CANALES: EL GRAN SUSTO...

EL GRAN SUSTO

En una ocasión, allá por la guerra civil, mi madre, que tendría alrededor de once años, tenía por costumbre ir a recoger las sobras del rancho de los militares que estaban en La Magdalena.

Iba acompañada de Beatriz, que era una rapaza de San Román de los Caballeros, esta paraba en casa de María Vega. En el camino, donde está la huerta de Sefa, que entonces llevaba el tío Ángel "el Puchero", vieron unas hermosas peras y decidieron encaramarse a las tapia, para poder cogerlas y probarlas. Cuando se encontraban en plena faena, mi madre vio el ala de un sombrero y dijo a su amiga: ¡Beatriz, ahí en la pared de enfrente veo el ala de un sombrero, será el tío Ángel que viene a por nosotras! Se tiraron de la tapia abajo y salieron corriendo como alma que lleva el demonio.

No pararon hasta los Acadales. Allí estuvieron hasta el anochecer, que fue cuando decidieron volver a casa. Eso sí, volvieron por donde no las viera nadie, esto es, por El Espinadal, La Cuesta, La Fuente el Carballo….. así, hasta llegar a Somata.

Mi abuela al verlas llegar dijo: ¡Ahhh! ¿Estabais ahí?, pues la Guardia Civil os anda buscando. Volvieron a salir corriendo con más miedo si cabe. Eso sí, en ésta ocasión como no regresaban tuvieron que salir a buscarlas.

Durante todo el día estuvieron con los calderos a cuestas sin poderlos llenar, seguro que los gochos echaron en falta tan preciado manjar.

¿Será ésta la razón, por lo que a mi madre no le entusiasman las peras?

Tuti. Agosto 2011