Semana Santa | Ronda pagana
Miles de devotos homenajean al 'santo pellejero' cada Jueves Santo
Los participantes beben y siguen el rito junto a los cubos de la muralla
Efe | León
Actualizado miércoles 20/04/2011 12:58 horasDisminuye el tamaño del texto Aumenta el tamaño del texto Comentarios 0
La trágica muerte de Genaro Blanco y Blanco, Genarín, pellejero, amante del orujo y sempiterno cliente de tabernas y lupanares, que el Jueves Santo de 1929 pereció atropellado por el camión de la basura mientras 'desbebía', será conmemorada este Jueves Santo, un año más en la capital leonesa.
Irreverente y chocante dentro del ambiente de recogimiento y oración que predomina en León durante su Semana Santa, a la procesión del entierro de Genarín acuden cada año miles de devotos de este santo pagano para homenajear a su "santo padre" con orujo y versos irónicos y lascivos, explican desde la Cofradía de Nuestro Padre Genarín.
Por las calles de León desfilan en esta procesión los pasos que representan a Genarín y a 'La Moncha', prostituta habitual de los burdeles del barrio leonés de extramuros de San Lorenzo que, cuenta la leyenda, fue la primera que socorrió al malogrado Genaro, aplastado por 'La Bonifacia', sobrenombre que se otorga al camión de la basura que acabó con su vida, y que se dice que era el primero de León.
A estos se une un tercer paso, La Muerte, y un cuarto, La Cuba, en la que se guardan una hogaza de pan, un queso, una naranja, una corona de laurel y una botella de orujo que el denominado Hermano Colgador depositará de madrugada en forma de ofrenda en el punto de la muralla -que escala sin protección- donde se cree que falleció Genaro.
El escritor leonés Julio Llamazares explica el ritual que se sigue para conmemorar la muerte del pellejero y traza el perfil de una persona conocida en León en la época, pero de la que no se dispone de muchos datos, en su obra 'El entierro de Genarín, Evangelio apócrifo del último heterodoxo español' (1981).
En el libro, el autor se remonta a los inicios de esta tradición, aupada por cuatro leoneses que, a la postre, serían denominados como 'los cuatro evangelistas' y que son definidos por Llamazares como un mecánico, dentista y poeta "de cierto relumbrón", un aristócrata y "dandy", un árbitro de fútbol y un taxista por profesión y coplero por devoción.
"Y este azar milagroso (...) fue a venir de la mano de un grupo de bohemios leoneses, mitad búhos, mitad poetas, que, a contrapelo de leyes y costumbres, todas las noches de Jueves Santo (...) recorrían en cortejo las calles de la ciudad desgranando sus versos alcohólicos a la luz de un candil o de una farola", refiere Llamazares en el libro.
Leyenda de los 'cuatro milagros'
La leyenda del santo se adereza con cuatro milagros que se le atribuyen, como son el de la redención de la prostituta que le socorrió, de la que se dice que volvió a su Lugo natal; o el de un gol marcado por la Cultural Leonesa después de que los "feligreses" de Genaro bendijeran el campo con orujo.
La cura de un enfermo de riñón tras orinar en el mismo punto en que falleció Genarín y expulsar una piedra "del tamaño de una nuez" y la caída de la muralla y la rotura de una cadera de un ladrón que robaba las ofrendas que le realizaban el día de la conmemoración de su entierro son los otros dos prodigios.
Esta celebración pagana dentro de la Semana Santa crea alguna fricción en la ciudad, y desde la Junta de Cofradías lamentan la costumbre de que la fiesta se organice el Jueves Santo cada año, pues si el fallecimiento de Genaro ocurrió el 30 de marzo, no ven lógico que la mayor parte de los años el acto se realice en otra fecha.
"Nosotros lo que pedimos es que nos respeten, como nosotros los respetamos a ellos", aseguran desde la Junta, a la vez que critican las peleas y la rotura de mobiliario urbano que se produce cada año en este "botellón consentido".
Y es que pocas horas después del entierro de Genarín, cuando los últimos celebrantes aún no se han recogido, comienza la procesión de El Encuentro en la capital leonesa, declarada de Interés Turístico Internacional.
Miles de devotos homenajean al 'santo pellejero' cada Jueves Santo
Los participantes beben y siguen el rito junto a los cubos de la muralla
Efe | León
Actualizado miércoles 20/04/2011 12:58 horasDisminuye el tamaño del texto Aumenta el tamaño del texto Comentarios 0
La trágica muerte de Genaro Blanco y Blanco, Genarín, pellejero, amante del orujo y sempiterno cliente de tabernas y lupanares, que el Jueves Santo de 1929 pereció atropellado por el camión de la basura mientras 'desbebía', será conmemorada este Jueves Santo, un año más en la capital leonesa.
Irreverente y chocante dentro del ambiente de recogimiento y oración que predomina en León durante su Semana Santa, a la procesión del entierro de Genarín acuden cada año miles de devotos de este santo pagano para homenajear a su "santo padre" con orujo y versos irónicos y lascivos, explican desde la Cofradía de Nuestro Padre Genarín.
Por las calles de León desfilan en esta procesión los pasos que representan a Genarín y a 'La Moncha', prostituta habitual de los burdeles del barrio leonés de extramuros de San Lorenzo que, cuenta la leyenda, fue la primera que socorrió al malogrado Genaro, aplastado por 'La Bonifacia', sobrenombre que se otorga al camión de la basura que acabó con su vida, y que se dice que era el primero de León.
A estos se une un tercer paso, La Muerte, y un cuarto, La Cuba, en la que se guardan una hogaza de pan, un queso, una naranja, una corona de laurel y una botella de orujo que el denominado Hermano Colgador depositará de madrugada en forma de ofrenda en el punto de la muralla -que escala sin protección- donde se cree que falleció Genaro.
El escritor leonés Julio Llamazares explica el ritual que se sigue para conmemorar la muerte del pellejero y traza el perfil de una persona conocida en León en la época, pero de la que no se dispone de muchos datos, en su obra 'El entierro de Genarín, Evangelio apócrifo del último heterodoxo español' (1981).
En el libro, el autor se remonta a los inicios de esta tradición, aupada por cuatro leoneses que, a la postre, serían denominados como 'los cuatro evangelistas' y que son definidos por Llamazares como un mecánico, dentista y poeta "de cierto relumbrón", un aristócrata y "dandy", un árbitro de fútbol y un taxista por profesión y coplero por devoción.
"Y este azar milagroso (...) fue a venir de la mano de un grupo de bohemios leoneses, mitad búhos, mitad poetas, que, a contrapelo de leyes y costumbres, todas las noches de Jueves Santo (...) recorrían en cortejo las calles de la ciudad desgranando sus versos alcohólicos a la luz de un candil o de una farola", refiere Llamazares en el libro.
Leyenda de los 'cuatro milagros'
La leyenda del santo se adereza con cuatro milagros que se le atribuyen, como son el de la redención de la prostituta que le socorrió, de la que se dice que volvió a su Lugo natal; o el de un gol marcado por la Cultural Leonesa después de que los "feligreses" de Genaro bendijeran el campo con orujo.
La cura de un enfermo de riñón tras orinar en el mismo punto en que falleció Genarín y expulsar una piedra "del tamaño de una nuez" y la caída de la muralla y la rotura de una cadera de un ladrón que robaba las ofrendas que le realizaban el día de la conmemoración de su entierro son los otros dos prodigios.
Esta celebración pagana dentro de la Semana Santa crea alguna fricción en la ciudad, y desde la Junta de Cofradías lamentan la costumbre de que la fiesta se organice el Jueves Santo cada año, pues si el fallecimiento de Genaro ocurrió el 30 de marzo, no ven lógico que la mayor parte de los años el acto se realice en otra fecha.
"Nosotros lo que pedimos es que nos respeten, como nosotros los respetamos a ellos", aseguran desde la Junta, a la vez que critican las peleas y la rotura de mobiliario urbano que se produce cada año en este "botellón consentido".
Y es que pocas horas después del entierro de Genarín, cuando los últimos celebrantes aún no se han recogido, comienza la procesión de El Encuentro en la capital leonesa, declarada de Interés Turístico Internacional.