Era una sequia tan larga, tan larga, tan larga, que las vacas daban
la leche en polvo.
la leche en polvo.
Era un tio tan viejo, tan viejo, tan viejo, que su cumpleaños habia
expirado.
expirado.
Era una iglesia tan estrecha, tan estrecha, tan estrecha, que el
cura daba las hostias de canto.
cura daba las hostias de canto.
Era un tio tan gordo, tan gordo, tan gordo, que cuando pisaba un
billete hacia cambio.
billete hacia cambio.
Era una iglesia que estaba tan lejos, tan lejos, tan lejos, que
alli no iba ni Dios.
alli no iba ni Dios.
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