Mirando la web de Sigüenza y si se hace la kdd, entra esa fecha dentro de las jornadas gastronómicas, os pongo lo que dice la wueb de la ciudad:
GASTRONOMÍA
Durante los fines de semana del 15 de octubre al 15 de noviembre se celebran las Jornadas Gastronómicas Seguntinas, con menú regional: migas castellanas, asados, caza, setas de cardo, etc.
En su temporada, otoño, han de pedirse las setas de cardo, guisadas o al ajillo, manjar único.
En toda época, las barras seguntinas despliegan un abanico gastronómico muy atractivo a base de productos de olla (chorizo, lomo de cerdo y costillas en adobo), torreznos, asadura de cordero, callos a la madrileña o morcillas de arroz.
GASTRONOMÍA
Durante los fines de semana del 15 de octubre al 15 de noviembre se celebran las Jornadas Gastronómicas Seguntinas, con menú regional: migas castellanas, asados, caza, setas de cardo, etc.
En su temporada, otoño, han de pedirse las setas de cardo, guisadas o al ajillo, manjar único.
En toda época, las barras seguntinas despliegan un abanico gastronómico muy atractivo a base de productos de olla (chorizo, lomo de cerdo y costillas en adobo), torreznos, asadura de cordero, callos a la madrileña o morcillas de arroz.
Andalucía fríe, Castilla asa y el Norte guisa, opinaba, con fundamento, el doctor Marañon y si hemos de hacerle caso, que se lo vamos a hacer, nos encontramos culinariamente en la región central con querencia al norte.
Asienta la cocina seguntina en tres pilares: productos de calidad, tradición y buenas manos. Lo primero lo da la región y así, es la nuestra tierra de caza y pesca fluvial (también de piscifactorías), de pastos de ganado ovino y, aunque menos, caprino, de huerta (magníficos los tomates de Sigüenza) y hasta de especies tan peculiares y esperadas cual son las setas de cardo y los níscalos. Puede el comensal abrir boca con cualquier entrante, antes de catar la reconfortante sopa castellana, unas migas alcarreñas, que se acompañan de chorizo, torreznos y huevo frito, o unas judías con chorizo, oreja y morro; también las hay con liebre. Después nos espera un asado de codero o cabrito, que debe servirse con ensalada, bien regado con el vino apropiado.
Se amplía la oferta con la caza (perdiz, codorniz, conejo o liebre), estofada o escabechada y la pesca, principalmente trucha, también escabechada, frita con jamón o en salsa.
No harán mal postre unas yemas seguntinas, unas nueces con miel o unas torrijas, si se viene por Semana Santa; también, en el otoño, deben probarse las harinosas (tortas de uva negra.) Tras el café, un estupendo aguardiente con miel de la tierra echa la llave a la cocina del estómago donde... ya se sabe.
Escabeche de atún en tacos, perdigachos (anchoa en salazón con ajo-perejil) sobre pan tostado untado a veces con alioli, bacalao rebozado, gambas en gabardina, croquetas, empanadillas, mejillones gratinados o en salsa, cangrejos de río (¡ay de aquellos de otros tiempos!) también en salsa, queso manchego en aceituna, embutido ibérico, etc., satisfacen todos los gustos.
Cualquiera de estas opciones, barra o mesa, es buena. De cualquier forma, ajustado cada bolsillo a su presupuesto, nadie se va de Sigüenza con hambre.
Asienta la cocina seguntina en tres pilares: productos de calidad, tradición y buenas manos. Lo primero lo da la región y así, es la nuestra tierra de caza y pesca fluvial (también de piscifactorías), de pastos de ganado ovino y, aunque menos, caprino, de huerta (magníficos los tomates de Sigüenza) y hasta de especies tan peculiares y esperadas cual son las setas de cardo y los níscalos. Puede el comensal abrir boca con cualquier entrante, antes de catar la reconfortante sopa castellana, unas migas alcarreñas, que se acompañan de chorizo, torreznos y huevo frito, o unas judías con chorizo, oreja y morro; también las hay con liebre. Después nos espera un asado de codero o cabrito, que debe servirse con ensalada, bien regado con el vino apropiado.
Se amplía la oferta con la caza (perdiz, codorniz, conejo o liebre), estofada o escabechada y la pesca, principalmente trucha, también escabechada, frita con jamón o en salsa.
No harán mal postre unas yemas seguntinas, unas nueces con miel o unas torrijas, si se viene por Semana Santa; también, en el otoño, deben probarse las harinosas (tortas de uva negra.) Tras el café, un estupendo aguardiente con miel de la tierra echa la llave a la cocina del estómago donde... ya se sabe.
Escabeche de atún en tacos, perdigachos (anchoa en salazón con ajo-perejil) sobre pan tostado untado a veces con alioli, bacalao rebozado, gambas en gabardina, croquetas, empanadillas, mejillones gratinados o en salsa, cangrejos de río (¡ay de aquellos de otros tiempos!) también en salsa, queso manchego en aceituna, embutido ibérico, etc., satisfacen todos los gustos.
Cualquiera de estas opciones, barra o mesa, es buena. De cualquier forma, ajustado cada bolsillo a su presupuesto, nadie se va de Sigüenza con hambre.