[la cronica]
Dos GRS heridos, dos mineros identificados, uno de ellos lesionado y nuevos cortes en la AP-66 y la A-6, balance del día
Un incendio de nivel Infocal 1 (sobre 3 de alerta) en la localidad de Viñayo –que al cierre de esta edición permanecía activo– afectando a una importante masa forestal de pino y un importante dispositivo de medios aéreos y terrestres para poder atajarlo, es el incidente más significativo producido en la jornada de ayer coincidiendo con las protestas mineras. El incendio se originó cuando los mineros protagonizaban un corte en la autopista con Asturias y la carretera nacional aledaña y un cohete acabó impactando en el monte originando, pasadas las tres de la tarde, el incendio.
No fue el único incidente, desde la Subdelegación del Gobierno en León informan de la identificación –para posteriormente pasar a disposición judicial– de dos mineros por su presunta implicación en un delito de desorden público, atentado contra la autoridad y su posible responsabilidad en el incendio provocado. Uno de los identificados resultó herido al huir del lugar de los hechos y se le tomó declaración en el Hospital de León.
Fruto de los escarceos entre el GRS y los mineros, dos agentes del Grupo Rural de Seguridad resultaron heridos ayer, aunque su estado no reviste gravedad.
Además de los cortes producidos en la AP-66, a la altura de la Magdalena, Sena de Luna y Carrocera, también, ayer, se registraron cortes en la A-6 y la nacional a su paso por la localidad de Bembibre.
Las protestas, al igual que estos días, también afectaron la circulación en la autovía Oviedo-La Espina, en el Principado y se cortó la autovía de conexión entre Burgos y León y en Ledigos, Palencia.
Dos GRS heridos, dos mineros identificados, uno de ellos lesionado y nuevos cortes en la AP-66 y la A-6, balance del día
Un incendio de nivel Infocal 1 (sobre 3 de alerta) en la localidad de Viñayo –que al cierre de esta edición permanecía activo– afectando a una importante masa forestal de pino y un importante dispositivo de medios aéreos y terrestres para poder atajarlo, es el incidente más significativo producido en la jornada de ayer coincidiendo con las protestas mineras. El incendio se originó cuando los mineros protagonizaban un corte en la autopista con Asturias y la carretera nacional aledaña y un cohete acabó impactando en el monte originando, pasadas las tres de la tarde, el incendio.
No fue el único incidente, desde la Subdelegación del Gobierno en León informan de la identificación –para posteriormente pasar a disposición judicial– de dos mineros por su presunta implicación en un delito de desorden público, atentado contra la autoridad y su posible responsabilidad en el incendio provocado. Uno de los identificados resultó herido al huir del lugar de los hechos y se le tomó declaración en el Hospital de León.
Fruto de los escarceos entre el GRS y los mineros, dos agentes del Grupo Rural de Seguridad resultaron heridos ayer, aunque su estado no reviste gravedad.
Además de los cortes producidos en la AP-66, a la altura de la Magdalena, Sena de Luna y Carrocera, también, ayer, se registraron cortes en la A-6 y la nacional a su paso por la localidad de Bembibre.
Las protestas, al igual que estos días, también afectaron la circulación en la autovía Oviedo-La Espina, en el Principado y se cortó la autovía de conexión entre Burgos y León y en Ledigos, Palencia.
[el diario]
Los verdes y los negros se ponen morados
Un minero herido, otro detenido y dos guardias civiles contusionados resumen otro cuerpo a cuerpo en La Magdalena; los sindicatos pierden el control de las bases
Cumplida la primera semana de movilizaciones mineras, el efecto simpatía que sobre la sociedad estaban produciendo solidariamente las reivindicaciones de los trabajadores pierde fuelle. No es por problema de fondo, es de formas. La calle comprende que es triste tener que salir a reclamar el sueldo a la carretera, pero no acaba de asimilar que, justos por pecadores, los daños colaterales escalen peligrosamente.
Ajenos a los acuerdos que los delegados sindicales habían alcanzado con la Guardia Civil por la mañana (la protesta se iba a quedar solamente en cortes pacíficos en la autopista de 11.30 a 13.30), veinte adolescentes se enzarzaron media hora después del cierre del plazo en otro capítulo de la guerrilla urbana minera. Y reventaron dos ruedas al trailer que acababan de atravesar en la autopista. « ¡Soy autónomo, soy un trabajador como vosotros!. ¡Esto me va a costar 1.000 euros que no tengo! ¡Os estaba apoyando en el corte de más abajo! ¡Me cago en Dios! ¿Así me lo pagáis?». No pudo contener el llanto y las lágrimas asomaron tímidas.
Fue empezar la conexión en directo de un informativo de la televisión nacional a las 15.00 horas y se desató la locura. Manifestantes y guardias, que habían permanecido estáticos tentándose, pasaron a la acción. La chavalería minera hizo volar los cohetes y los antidisturbios respondieron con pelotas de goma y botes de humo.
En lo que los encapuchados encaraban a los agentes de frente en una ladera, una decena de especialistas atacó el flanco derecho de los manifestantes irrumpiendo por sorpresa entre los camiones. Dos carreras, un minero sangrando, otro detenido para su identificación, dos guardias contusionados y todos a casa. Media hora de intervención de los grupos especiales bastó para poner fin al cara a cara. «Se están poniendo un poco pesaditos, ya estamos cansados», protestó un mando de los Cuerpos Especiales.
Veranear en la Magdalena es lo que tiene este septiembre: a la hora del vermouth hay espectáculo gratis y luego la vida sigue igual... Lo que ha cambiado es el papel de los sindicatos. «Estamos donde queríamos estar. Todo está controlado. ¿Tú dudas de que Laciana va a salir a la calle? Hoy no es día de romper pactos, hoy es día de demostrarles (a la Guardia Civil) que somos serios. Si quedáis aquí, lo único que vais a llevar es leña», se desgañitó inútilmente José Manuel Álvarez Maestro (UGT) para convencer a los díscolos una hora antes de que se desataran las hostilidades.
« ¡Me prejubilé en el 92 en Calderón! ¡Nos dejasteis tirados entonces y nos vais a dejar tirados ahora! ¡Nunca se negoció con la Guardia Civil cuando teníamos dos cojones y si nos daban dos horas cortábamos diez! ¿A quién defendéis?» había preguntado a primera hora de la mañana un veterano de la revueltas mineras. Le echaban fuego los ojos.
No fue el único incendio. En el fragor de la batalla de artefactos volantes, la mala puntería jugó otra mala pasada al final de la tarde. Ardió un árbol, luego la ladera, después el monte y más tarde las llamas cruzaron al otro lado de la autopista. El fuego alcanzó el nivel 1 (la escala es 0-3). Hoy es un buen día para no avivar rescoldos. Y los del incendio, tampoco...
Los verdes y los negros se ponen morados
Un minero herido, otro detenido y dos guardias civiles contusionados resumen otro cuerpo a cuerpo en La Magdalena; los sindicatos pierden el control de las bases
Cumplida la primera semana de movilizaciones mineras, el efecto simpatía que sobre la sociedad estaban produciendo solidariamente las reivindicaciones de los trabajadores pierde fuelle. No es por problema de fondo, es de formas. La calle comprende que es triste tener que salir a reclamar el sueldo a la carretera, pero no acaba de asimilar que, justos por pecadores, los daños colaterales escalen peligrosamente.
Ajenos a los acuerdos que los delegados sindicales habían alcanzado con la Guardia Civil por la mañana (la protesta se iba a quedar solamente en cortes pacíficos en la autopista de 11.30 a 13.30), veinte adolescentes se enzarzaron media hora después del cierre del plazo en otro capítulo de la guerrilla urbana minera. Y reventaron dos ruedas al trailer que acababan de atravesar en la autopista. « ¡Soy autónomo, soy un trabajador como vosotros!. ¡Esto me va a costar 1.000 euros que no tengo! ¡Os estaba apoyando en el corte de más abajo! ¡Me cago en Dios! ¿Así me lo pagáis?». No pudo contener el llanto y las lágrimas asomaron tímidas.
Fue empezar la conexión en directo de un informativo de la televisión nacional a las 15.00 horas y se desató la locura. Manifestantes y guardias, que habían permanecido estáticos tentándose, pasaron a la acción. La chavalería minera hizo volar los cohetes y los antidisturbios respondieron con pelotas de goma y botes de humo.
En lo que los encapuchados encaraban a los agentes de frente en una ladera, una decena de especialistas atacó el flanco derecho de los manifestantes irrumpiendo por sorpresa entre los camiones. Dos carreras, un minero sangrando, otro detenido para su identificación, dos guardias contusionados y todos a casa. Media hora de intervención de los grupos especiales bastó para poner fin al cara a cara. «Se están poniendo un poco pesaditos, ya estamos cansados», protestó un mando de los Cuerpos Especiales.
Veranear en la Magdalena es lo que tiene este septiembre: a la hora del vermouth hay espectáculo gratis y luego la vida sigue igual... Lo que ha cambiado es el papel de los sindicatos. «Estamos donde queríamos estar. Todo está controlado. ¿Tú dudas de que Laciana va a salir a la calle? Hoy no es día de romper pactos, hoy es día de demostrarles (a la Guardia Civil) que somos serios. Si quedáis aquí, lo único que vais a llevar es leña», se desgañitó inútilmente José Manuel Álvarez Maestro (UGT) para convencer a los díscolos una hora antes de que se desataran las hostilidades.
« ¡Me prejubilé en el 92 en Calderón! ¡Nos dejasteis tirados entonces y nos vais a dejar tirados ahora! ¡Nunca se negoció con la Guardia Civil cuando teníamos dos cojones y si nos daban dos horas cortábamos diez! ¿A quién defendéis?» había preguntado a primera hora de la mañana un veterano de la revueltas mineras. Le echaban fuego los ojos.
No fue el único incendio. En el fragor de la batalla de artefactos volantes, la mala puntería jugó otra mala pasada al final de la tarde. Ardió un árbol, luego la ladera, después el monte y más tarde las llamas cruzaron al otro lado de la autopista. El fuego alcanzó el nivel 1 (la escala es 0-3). Hoy es un buen día para no avivar rescoldos. Y los del incendio, tampoco...
Mensaje
Me gusta
No