"No hay viento favorable para quien no sabe a que punto se dirige."
El deseo, en el hombre, es en realidad una carencia y engendra sufrimiento, mientras que el placer se reduce a un tránsito entre dos sufrimientos: la carencia y la saciedad. Esta fue una de las máximas de este filósofo alemán entre cuyas obras destaca "El mundo como voluntad y cómo representación."
El deseo, en el hombre, es en realidad una carencia y engendra sufrimiento, mientras que el placer se reduce a un tránsito entre dos sufrimientos: la carencia y la saciedad. Esta fue una de las máximas de este filósofo alemán entre cuyas obras destaca "El mundo como voluntad y cómo representación."