CANALES: Las paredes oyen: Es un modismo que procede de Francia,...

Las cosas claras y chocolate espeso: Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales. Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa. En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro. Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, "a la española"; para otros, el gusto se inclinaba por la forma "a la francesa", esto es, más claro y diluido en leche. Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre. Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las "cuentas" claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas.

Las desgracias nunca vienen solas: Justifica la seguidilla de inconvenientes sufridos por una persona, como si el destino se hubiera ensañado con ella.

Las palabras se las lleva el viento: Proverbio que se basa en el concepto de que lo único seguro es lo que está escrito aplicado sobre todo a contratos y promesas de trabajo o algún tipo de bienes, dando a entender que lo que simplemente se promete por medio de las palabras puede no ser cumplido después.

Las paredes oyen: Es un modismo que procede de Francia, del tiempo de las persecuciones contra los hugonotes que culminó en la histórica "Noche de San Bartolomé" o "Noche de los cuchillos largos", episodio sangriento de las luchas religiosas que asolaron Francia en la segunda mitad del siglo XVI. El hecho fue promovido por Catalina de Médicis y el duque de Guisa quienes instigaron a los católicos a llevar a cabo una matanza de hugonotes (seguidores de Calvino), la noche del 24 de agosto de 1572. Según algunos historiadores, en aquellos tiempo, la reina Catalina de Médicis mandó construir, en las paredes de sus palacios, conductos acústicos secretos que permitieran oír lo que se hablaba en las distintas habitaciones, para así poder controlar cualquier conspiración en su contra. La frase las paredes oyen, con el tiempo, pasó a ser utilizada como señal de advertencia acerca de lo que se dice en determinado momento y lugar.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Las ratas son las primeras en abandonar el barco: Es una frase que expresa la realidad: cuando un barco zozobra, son las ratas las primeras que se arrojan al agua. Por eso, el proverbio, trasladado a la vida práctica, se aplica a las personas de bajos sentimientos que huyen ante la primera dificultad y no se enfrentan con el peligro y abandonan a quien deberían acompañar en momentos difíciles.